Como las trabajadores sexuales más desprotegidas de la región se sienten las que ejercen esta actividad en Panamá.
"No sé qué más nos tiene que pasar para que el director de la Policía acepte de una vez por todas que sus agentes necesitan una capacitación y ver nuestra parte humana", expresó la activista Gladys Murillo.
Los que las golpean son los que después solicitan sus servicios, según la activista sexual.
"En Honduras y El Salvador, donde la violencia es enorme y están matando sin cesar a los activistas, la policía aceptó que las propias trabajadoras sexuales capaciten a los agentes (policías) en materia de derechos humanos", cuenta en una entrevista con la agencia de noticias EFE, la presidenta de la organización Mujeres con Dignidad y Derecho de Panamá (MDDP).
Estas declaraciones, luego de que en la semana que acaba de concluir, denunciara que tres mujeres dedicadas a la prostitución fueron agredidas por uniformados.
Los policías las trasladaron a un calabozo cercano y, cuando pidieron ir al servicio y hacer una llamada, las golpearon y rociaron con gas pimienta, según cuenta Murillo.
"Los que nos vapulean son luego los que solicitan nuestros servicios. En Panamá hay una doble moral muy fuerte", reconoce la activista.
Según Murillo, la prostitución no es ilegal, al contrario del proxenetismo y la trata de personas, que sí están penados y son problemas que, en su opinión, el Estado parece ignorar.
Esta mujer menuda de ojos negros cuenta que el episodio que la convenció para luchar por los derechos de su gremio ocurrió en junio del año pasado, cuando varios agentes mantuvieron durante 18 horas esposada de pies y manos a una compañera embarazada de 8 meses.
El tema puso sobre el tapete los abusos policiales y las extorsiones que a menudo sufren las trabajadoras sexuales, y la Policía Nacional citó a la organización para tratar de solucionar el problema.
"Les propusimos sensibilizar a sus agentes con charlas y talleres, pero lo único que nos dijeron es que nosotras no éramos profesionales, pero ¿quiénes mejor que nosotras para explicarles a los policías nuestra situación y nuestro mundo?", se pregunta.
Ley
El próximo objetivo de la asociación es convertirse en sindicato, así como expandirse por todo el país y trabajar en una ley para regularizar el trabajo sexual, una iniciativa que Murillo cree que causará toda una polémica en Panamá por el marcado sesgo conservador y religioso de la sociedad.
"Que las autoridades ignoren la existencia del trabajo sexual no significa que vaya a dejar de existir, y que nosotras hagamos un trabajo diferente al del resto de la gente tampoco implica que nos falten al respeto. La falta de regulación es la culpable de todas estas violaciones a los derechos humanos", expresó Murillo.
Según un estudio del Ministerio de Salud, 80% de las mujeres que ejercen la prostitución clandestina en Panamá son nacionales.
El Ministerio de Salud estableció en 2012 las "clínicas amigables" para brindar servicios de salud a las sexoservidoras, grupo en riesgo de adquirir enfermedades venéreas. Uruguay es el único país de América Latina que ha reglamentado el trabajo sexual. En el resto de la región, una mirada social prohibicionista se traduce en un vacío legal en el que la práctica no está penalizada, pero tampoco permitida.