El contraste entre los Carnavales y la Cuaresma se evidencia hoy, miércoles de Ceniza.
Después del tradicional topón de cierre de la farsa, y mientras miles regresan a sus hogares, otros también madrugaron, pero hacia las parroquias.
Como los creyentes que acudieron hoy a la Basílica Menor de Don Bosco, para asistir a la misa oficiada por monseñor José Domingo Ulloa, y recibir la tradicional imposición de la ceniza, uno de los ritos que marcan el inicio de la Cuaresma.
Se da apertura oficial a este periodo que va desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de Resurrección, en el cual miles de católicos hacen algunos ayunos y penitencias, en memoria de los cuarenta días que ayunó Jesús en el desierto.
Significado práctico
Pero más allá de la tradición, monseñor Ulloa insistió en que se busque una aplicación a la vida práctica: “Iniciamos un tiempo que tenemos que verlo con los ojos del corazón, donde el Señor nos da la oportunidad de volver a empezar y encontrar el sentido de nuestra vida”.
También celebró el hecho de que la cuaresma de este año tenga una connotación especial, porque se celebra en el entorno del Año de la misericordia.
“Invito a sentir y experimentar el amor de Dios; a amarnos, y también ser capaces de conceder el perdón de Dios, como él no los concede”, concluyó Ulloa.