Nación

Un tercio de "El Aguila" fue consumido por las llamas


En un espacio que no superaba los 100 metros cuadrados se incendiaron unas 66 pequeñas viviendas, en las cuales, según datos preliminares que maneja la Junta Comunal de Curundú, vivían unas 300 personas, la mayoría niños.
Incertidumbre, tristeza y confusión es lo que se vive hoy en el sector de El Aguila del corregimiento de Curundú, donde en la noche del pasado viernes, unas 300 personas perdieron prácticamente todo.
Perdieron casi todo, en algunos casos, porque aunque hay quienes pudieron salvar uno que otro de sus enseres, Marcos, Mirka y Viodelda, no tuvieron la misma suerte, lo único que les queda es la ropa que llevan puesta.
Como una ironía de la vida, Marcos Murray, un joven de 24 años, es voluntario del Sistema Nacional de Protección Civil y hoy no cuenta con nada, lo perdió todo. El, su esposa y sus cuatro hijos, de siete, cuatro, tres y un año pasaron la noche con familiares y posiblemente allí permanezcan hasta tanto se resuelva su situación.
Mirka Rodríguez vivía sola con sus seis hijos (de doce, diez, seis y tres años, así como dos bebés gemelos), su esposo está en la cárcel. La casa de Mirka Rodríguez fue una de las primeras que fueron consumidas por las llamas, dado que el incendio se inició justo atrás de ella. No pudo salvar nada. Entre lágrimas, comenta que ella es la única que lleva el sustento a la casa, vendiendo "pixbae" cuando hay temporada o haciendo bollos.
Cuenta que se sentía al inicio un olor a arroz ahumado, por lo que una de sus hijas abrió la ventana para verificar, al momento las llamas empezaban a hacer de las suyas.
En una parte del comedor de la Junta Comunal de Curundú en donde fueron citados todos los damnificados, estaba Viodelda abrazada a su hijo Jesús. Su mayor preocupación es que le donen el colchón ortopédico que a uno de sus hijos, de 16 años, se le quemó y que lo requiere para recuperarse de un problema en las caderas, producto de una operación hace un año cuando fue víctima de un atropello.
Ella vive actualmente con sus cuatro hijos más chicos y su esposo, quien no se ha enterado de lo ocurrido porque está en Ocú, Herrera, buscando los productos que posteriormente tendrá que descargar en el Mercado de Abastos. Sus otros tres hijos, ya casados y con hijos viven en el sector, uno de ellos también es un damnificado.
"Quiero que el gobierno nos ayude a todos, a mí lo que me urge es el colchón para mi hijo para evitarle una recaída", recalcó.
Pero es que para estas personas las calamidades están a la orden del día, dado que el mismo sector ya ha sido víctima de incendios, que hasta incluso hay personas que anteriormente ya han sido damnificados. Ante esto, se maneja la posibilidad de iniciar conversaciones con el ministro de Vivienda, Miguel Cárdenas, para que se puedan construir edificios estilo Salomón o terrenos en otras áreas que les permitan vivir en mejores condiciones, dijo a este medio la representante de Curundú, Hermisenda Perea.
No obstante, mientras existe esa posibilidad, la confusión reina en El Aguila. Aunque el sector ha sido reforzado por unidades de la policía, a cada rato se suscitan riñas entre algunos de los damnificados. En su afán por buscar culpables se agreden unos a otros. Eso se pudo observar en un recorrido de El Panamá América por el sector.
En aproximadamente 45 minutos, que duró el recorrido en el área, se dieron dos riñas en las que tuvo que intervenir la Policía. A raíz de esto, Perea le hizo un llamado a las personas para que dejaran todo en manos de las autoridades policiales que investigan si hubo o no mano criminal.
Los moradores se mostraron esquivos cuando se les preguntó sobre el tema. Muchos señalaron que se debió a desperfectos eléctricos, pero en el ambiente había un clima de rabia y temor por alguna represalia.
A tempranas horas de ayer sábado, mientras los damnificados recibían su desayuno en el comedor de la Junta Comunal, cuadrillas de la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD), miembros de la comunidad y personal de la junta comunal, procedía a retirar los escombros de las viviendas consumidas por las llamas.
Mientras tanto, niños y adolescentes buscaban entre las cenizas alguno que otro objeto que se pudiese haber salvado. Otros refrescaban la intensa calor, producto del sol y de algunos maderos que todavía ardían, en las improvisadas plumas comunitarias ubicadas en las aceras.
Una vez limpiada el área, el Ministerio de Vivienda procederá este lunes a construir las viviendas en el mismo sector. Perea destacó que los damnificados han acordado que se les construyan barracas independientes por familias y no contiguas como hasta ahora se señala.
Por lo pronto, mientras se espera la solución a sus viviendas, los damnificados han sido ubicados con sus familiares, y se tienen dos centros de acopio para alimentos secos y ropa: El gimnasio del Club de Leones de El Marañón y en la misma Junta Comunal de Curundú, en donde, hasta la noche del viernes, sólo se recibieron 15 colchones, según dijo la representante Hermisenda Perea.
Al momento de redactar esta nota, la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, continuaba con las investigaciones de las causas del siniestro que consumió un tercio del sector de El Aguila.
He aprendido que el desarrollo y el progreso es un trabajo de hormigas que se hace en pasos pequeños. Como cualquier cosa pequeña, hay que buscarla y cuidarla bien. Pero como las joyas, las cosas pequeñas no son menos valiosas.
He aprendido que todos somos potenciales líderes y héroes. He encontrado héroes en los lugares menos esperados, en los funcionarios anónimos trabajando profesionalmente, en los pequeños empresarios y artesanos, en los profesores en las escuelas más remotas, campesinos en el Darién y Azuero. Conocí al profesor que ha laborado quince años en el ciclo básico en el penitenciario El Renacer, enseñando a los reclusos los elementos de lectura y apreciación de literatura. He tenido la buena fortuna de conocer a ellos, y muchísimos más, en sus lugares de trabajo, y estoy realmente inspirado y movido por ellos.
¿Por qué son héroes? Por su ejemplo de responsabilidad, honestidad, dedicación, orgullo en el trabajo, y su compromiso a la excelencia. Son cualidades que cualquier persona puede tener, no importa la posición. Un Panamá lleno de gente con estas cualidades tiene que salir adelante.


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79008
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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