Nación

Una voz le indicó que saliera de la casa con sus seis hijos


Jahaira Olivarrén se recostó un rato con su bebé de meses en espera de que la lluvia cesara. Anteriormente la casa se había inundado y todo había quedado lleno de lodo; se resignaba a tener que limpiar después.
Su compañero y padre de sus seis hijos, Héctor Santos, estaba preocupado, si bien ya les había pasado antes, esta vez se sentía diferente. Una voz le decía que tenía que salir.
La brisa se hacía más fuerte y el río subía rápidamente, por lo que Héctor le dijo a su compañera que salieran de la casa. Ella estaba reacia, pero él insistió. Cubrieron a los niños con bolsas plásticas y al bebé con una sabanilla y salieron bajo la lluvia.
Francisca Reyes, la señora que perdió a sus dos hijos y a su madre, era su vecina y les ofreció un paraguas. Héctor le preguntó si tenía a dónde ir y ella le dijo que no se preocupara, porque subiría al altillo de su casa y allí no llegaría el agua.
Ya en casa de unos familiares, escucharon que el río Cabra se había desbordado.
Cuando las lluvias cesaron, volvieron para encontrarse con una "pelazón"; varias de las casas del área, incluyendo la suya, habían desaparecido. Los sobrevivientes lloraron por los que se habían ido.
Ahora Héctor y su familia viven "apiñados" en casa de un cuñado, pero todos los días van al sitio donde una vez estuvo su casa, para recibir lo que han prometido las autoridades.
En su casa, de bloque y madera tenían, todo lo necesario para vivir, ahora no poseen nada y le deben a la madre de Jahaira, quien les prestó el dinero para comprar sus enseres. "Nos pudo llevar lo material, pero estamos todos vivos", dijo.
Héctor deploró la actitud de muchos periodistas, pues que sin delicadeza alguna acosaron a su vecina Francisca, "sin pensar en su dolor".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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