La distancia no es obstáculo para que Rina Oreiro, de 20 años, acuda todos los 21 de octubre a agradecer al Cristo Negro de Portobelo por haberla sanado.
Oreiro, de nacionalidad Argentina, hace dos años viajó a Panamá para conocer al milagroso Jesús Nazareno.
Afirmó que sabía que era poderoso y que por medio de la fe podía curar el mal que la aquejaba.
"Al ver la imagen del Cristo pedí con mucha devoción que me sanara, ya que tenía una enfermedad en la piel que había sido tratada por dermatólogos de mi país, sin encontrar ningún tipo de cura", dijo.
Además, manifestó que a los pocos meses su situación cambió, pues la enfermedad y los malestares comenzaron a desaparecer.
"Ahora vengo todos los meses de octubre a llevar mi ofrenda al Señor de los Milagros como lo conocemos en mi familia", declaró Oreiro.
Al igual que la joven Rina cientos de personas acuden a Portobelo todos los años para agradecer a Jesús Nazareno por haberlos ayudados cuando más lo necesitaban.
Fiel Creyente.
Laurentino Martínez, de 43 años, es otro de los devotos del Cristo Negro.
Actualmente vive en San Isidro, distrito de San Miguelito, y se dedica a la ebanistería.
Contó que fue arrollado por un vehículo en los predios de su residencia y los médicos no le daban esperanza de vida, pues su estado era grave.
"Mi familia le pidió al Cristo que me sanara y al pasar los meses me recuperé. A pesar del pronóstico de los médicos", enfatizó.
Eso ocurrió hace cinco años, y desde entonces es un fiel creyente de los milagros del Cristo.
Organización.
Carlos Chavarría, alcalde de Portobelo, manifestó que ya comenzaron a llegar cientos de feligreses, provenientes de diversas partes.
Mencionó que los estamentos de seguridad trabajarán permanentemente en el distrito para brindar seguridad y ayuda a los visitantes, mientras duren las festividades.
Por otro lado, el impuesto a los vehículos se mantendrá en la entrada de Portobelo, específicamente en el corregimiento de María Chiquita.
Indicó que este dinero se utilizará para contratar cuadrillas que limpien todos los sectores públicos, una vez culmine la fiesta.
Economía.
Los comerciantes anhelan la llegada de la fiesta del Nazareno, porque sus ingresos aumentan considerablemente.
Laura Góndola se dedica a la venta de collares, estampillas y resguardos del Cristo, en la iglesia de San Felipe de Portobelo.
Dijo que gracias a esta festividad obtiene buenos ingresos económicos.
Los dueños de restaurantes y hoteles también se ven beneficiados con el éxodo.