Nursultán Nazarbáyev tomó hoy posesión como presidente de Kazajistán, país que gobierna desde 1989, para otros cinco años.
La ceremonia de investidura se realizó en el Palacio de la Independencia, situado junto a la plaza Kazak Yeli, informó desde Astaná la agencia rusa Interfax.
Nazarbáyev, de 70 años, fue reelegido en los comicios presidenciales celebrados el pasado domingo con el 95,55 por ciento de los votos, según los datos oficiales.
Anteriormente el período presidencial era de siete años, pero fue recortado a cinco mediante las enmiendas constitucionales aprobadas en 2007, que le permitieron a Nazarbáyev, en su condición de primer presidente del Kazajistán independiente, presentar su candidatura a la jefatura del Estado las veces que lo desee.
Los comicios del domingo fueron criticadas por la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que señaló que éstas no se correspondieron con una serie de estándares democráticos.
"Estas elecciones muestran que, lamentablemente, las instituciones democráticas en Kazajistán no se han desarrollado en el mismo grado que las instituciones económicas", dijo este lunes el jefe de la misión de la OSCE, el holandés Daan Everts, al presentar en la capital kazaja el informe preliminar de los observadores.
Everts indicó que la mayoría de los miembros de las comisiones electorales regionales eran miembros del partido oficialista Nur Otan, lo que "generó determinada desconfianza en la gestión del proceso electoral".
Por su parte, la misión de observadores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) mostró su preocupación por la desigualdad de condiciones entre los candidatos durante la campaña electoral, aunque señaló que los resultados de los comicios reflejan la voluntad de los kazajos.
Nazarbáyev, el patriarca de Kazajistán
Nazarbáyev, que llegó a la jefatura del Partido Comunista de Kazajistán en 1989, dos años antes del descalabro de la Unión Soviética, fue uno de los principales apoyos de Mijaíl Gorbachov en su esfuerzos, estériles a la postre, de impedir la desintegración del Estado soviético.
Tras el colapso, abogó por la conservación de los lazos entre las repúblicas soviéticas, siendo uno de los más fervientes impulsores de la Comunidad de Estados Independientes.
Además de conservar las buenas relaciones con Moscú, el líder kazajo abrió su país a la cooperación con Occidente y Oriente, política que le ha permitido posicionar a Kazajistán en la comunidad internacional.
Muestra de ello fue la presidencia de turno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) ejercida en 2010 por Kazajistán, que con poco más de 16 millones de habitantes es el noveno país del mundo por extensión.
Nazarbáyev es uno de los dos sobrevivientes en el poder (el otro es el presidente de Uzbekistán, Islam Karímov) de la generación de los dirigentes de las repúblicas soviéticas que lideraron los movimientos independentistas de 1991.
Uno de los grandes méritos que se le atribuye a Nazarbáyev es el hecho de que Kazajistán es la única de las antiguas repúblicas soviéticas, sin contar las bálticas -Estonia, Letonia y Lituania-, que no ha sido escenario de violencia ni se ha visto involucrada en conflicto armados.
El presidente kazajo considera que la transición a la democracia debe asentarse sobre una base económica y se ha propuesto como meta que el país, poseedor de ingentes reservas de hidrocarburo y uranio, se sitúe entre los cincuenta Estados más desarrollados del mundo antes de 2015.
Sus detractores lo acusan de haber creado un régimen corrupto y de intentar acabar con toda oposición política.
Las elecciones presidenciales del pasado domingo, en las que Nazarbáyev obtuvo el 95,55 por ciento de los votos, según los resultados oficiales, fueron boicoteadas por la oposición, que no presentó candidato.
El mismo día de los comicios, uno de los asesores de Nazarbayév vaticinó que los observadores europeos avalarían el carácter democrático de los mismos.
Sin embargo, el dictamen de la misión de la OSCE fue desfavorable y consignó que las elecciones no se correspondieron con una serie de estándares democráticos.
Aún así, los observadores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) consideraron que los resultados de los comicios reflejaron la voluntad de los kazajos.
Mientras "papá", como llaman coloquialmente a Nazarbáyev algunos funcionarios kazajos, esté en el puesto de mando la estabilidad en el país parece garantizada.
No obstante, la avanzada edad del presidente kazajo plantea cada vez con mayor fuerza el problema de la sucesión.
Nazarbáyev, casado con la economista Sara Alpysovna, tiene tres hijas, la mayor de las cuales, Dariga, es diputada y dirige el partido político Asar (Todos juntos), bastante crítico con la gestión del Gobierno.
Pero son contados los que creen que la sucesión en Kazajistán, en los tiempos que corren, pueda ser dinástica, como ocurrió en Azerbaiyán, donde en 2003 Ilham Alíev sucedió en el poder a su padre, Heydar.