Nicola di Bari inundó de nostalgia y amor la fría noche santiaguina


El veterano cantante italiano Nicola di Bari, quien esta noche actuó en la capital chilena, inundó de nostalgia y amor la fría noche santiaguina con su potente voz.


La platea estuvo llena de gente de edades mayores al igual que la galería, aunque algunos fueron acompañados de sus hijos y nietos para corear varias de las canciones del italiano, ídolo de las jóvenes de las décadas de 1960 y 1970.


"Vagabundo", uno de sus primeros éxitos y quizás de los más emblemáticos que sonó en una época en que los jóvenes se rebelaron y comenzaron a vivir la vida hippie, fue la canción que el artista eligió para romper los hielos.


"Vagabundo", sin duda, los identificaba a todos: "Yo no sé donde iré a parar/he vendido mis zapatos, por un poco de libertad/ yo busco un amor,pues sin cariño no moriré/ vagabundo, vagabundo....."


La canción también sirvió para que los allí presentes comenzaran a recordar y a cantar, y otros más "cariñosos" para recordar que con esa interpretación se habían enamorado de la mujer que esta noche tenían al lado.


Posteriormente siguió con otro de sus grandes éxitos, "Hoy tomo mi guitarra", aunque lamentablemente la banda que le acompañó recién en los últimos temas de la noche logró dar con el tono y la sonoridad que el artista deseaba.

 

Varias veces Nicola di Bari les detuvo y les pidió que comenzarán de nuevo, mientras regañaba porque aparentemente no tenía retorno y el sonido era muy bajo para su estruendosa voz.


El público, por cierto, le perdonó todos sus errores con tal de que Di Bari cantara todas esas canciones sentimentales que dejó dispersas por el mundo.


"Rosa", "Por ejemplo", "Los días del arcoiris", "Violetas" y "El extranjero" fue la batería de canciones con que siguió, y como le susurraba una dama a su esposo, son "para cortarse las venas".

 

Todos estos temas fueron coreados por los presentes, y más de alguno limpió una lágrima que corría por su mejilla y las mujeres ahogaban sus gritos colocando su pañuelo en la boca.


Di Bari, de 69 años, que ha prometido cantar por muchos años más, seguramente tendrá aún los seguidores para que le canten sus canciones.


Paula, una morena de ojos verdes y de unos 20 años, comentaba a Efe que se sabía todas las canciones de Di Bari porque su madre los escuchaba casi todos los días y le han "terminado gustando", aunque, dijo, al verlo ya le parece su abuelo.

 

En algún momento de su presentación, Di Bari hizo entrar al escenario a su esposa, Agnese, con quien lleva casado 45 años, le dio un beso y se retiró: "Sigo cada vez más enamorado", dijo al respecto.


El artista, que pasó por Chile como parte de una gira latinoamericana, había actuado antes en el Casino de Viña del Mar, ciudad de la cual dice estar enamorado desde que actuó en el Festival Internacional de la Canción, que se realiza todos los años en esa ciudad.


Luego siguió su presentación y cantó "Zingará", "Un gran amor y nada más", "Trotamundos", "El último romántico" y "Guitarra suena más bajo", canciones estas que transportaron al público a aquellos días que nunca más volverán.


Posteriormente cantó casi a capella "Viejo, mi viejo", del cantautor argentino Piero, canción que prácticamente ha sido grabada en todos los idiomas.


"El corazón es gitano" fue la canción que Nicola di Bari eligió para despedirse del público, aunque los gritos de sus seguidores le obligaron a realizar un bis.


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493186
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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