Agro: 200 años de soledad...
Publicado 2003/10/31 00:00:00
- W. Sala
Nuestros productores agropecuarios, aún los más desarrollados, sienten... que los discursos no compadecen con la realidad de los campos.
Como quien dice, "no todo está podrido...", en nuestro Panamá: Recientemente y en el marco del Centenario, se han realizado varios eventos técnicos y científicos que contradicen la atmósfera de corruptela, degradación, cinismo y baja estima por la que atraviesa una buena parte de la población. Entre estas actividades del estudio, la investigación y el pensamiento, sobresalen los Congresos Científicos de la Universidad de Panamá, el de la Asociación para el avance de las Ciencias(APANAC), los de Medicina Veterinaria (APMV) y el Ingenieros Agrónomos (CINAP); antes lo había sido el de Ingenieros Forestales (CIF).
Todos estos eventos son demostrativos de la existencia en nuestro suelo de mucha sabiduría, talento, responsabilidad y empeño verdaderamente patriótico. Como resultado de este esfuerzo, un grupo significativo de profesionales de las Ciencias Agropecuarias ha planteado la conveniencia de realizar un foro con el objeto que los candidatos a la Presidencia de la República, expliquen a la opinión pública su pensamiento sobre el Sector Productivo Primario y de tenerlo, cuál es su programa de gobierno para el agro, y cómo lo van a hacer.
La intención es oportuna, como necesaria. Hace ya mucho tiempo que nuestros campos subsisten virtualmente a espaldas del progreso del país. Se nos ha vendido la especie que no tenemos vocación agrícola y que dependemos fatalmente del comercio y los servicios. Falacia, deformación y manipulación histórica, modelo exclusivista, que la vida se encarga de señalarnos en virtud del más grave desequilibrio e iniquidad hemisférica en la distribución de la riqueza. Ciertamente ha habido chispazos de atención, pero en general quienes tienen la posibilidad de decisión en el país, siguen imbuidos de semejante esquema, en detrimento de miles de panameños y del retraso en el desarrollo integral del país.
Pienso que ya es tiempo que quienes aspiran a detentar las riendas de la República, al menos en este Centenario, vuelvan sus miradas al país profundo y nos aclaren muchas cosas. Por ejemplo, sobre los TLC y sus reales alcances; el impacto de la mundialización sobre la economía del agro en función del país. ¿Cómo articular con mejor ventaja la actividad agrícola al comercio internacional; reducir efectivamente, y no con cataplasmas, la pobreza, marginalidad y sobre todo, cómo generar empleo en el campo, disminuyendo la migración hacia las ciudades?
De acuerdo a mi vocación, en los últimos meses he entrevistado a un número importante de productores agropecuarios de todos los tamaños y a lo largo del país. Un sentimiento de incertidumbre y desconfianza se registra en sus conversaciones y en opiniones manifiestas. En realidad, nuestros productores agropecuarios, aún los más desarrollados, sienten, al igual que toda la ciudadanía, que los discursos no se compadecen con la realidad de los campos. En otras palabras, no hay consistencia en la proyección política, programática, y menos en la oferta electoral, que aún se mantiene sin mayores expectativas en relación a las grandes respuestas nacionales. Como es natural, esto desanima y desalienta la actividad productiva.
En consecuencia, estimo que la propuesta de estos profesionales merece ser acogida y respaldada. Se trata de elevar el debate electoral, de darle mayor consistencia y claridad; de superar la palabrería y las promesas fofas que tanta incredulidad han sembrado en nuestra gente de campo, y en general en toda la población. A esta altura de nuestra maduración republicana, es tiempo también, que dichos candidatos, incluyendo quienes aspiran llegar a un parlamento que no resiste un escándalo más, presenten sus proyectos y se comprometan a cumplirlos, como única alternativa de que al menos, sus electores podrán comparar con los hechos, la veracidad e integridad de sus promesas.
Hago votos, para que el empeño de estos profesionales se amplíe y podamos tener a muy corto plazo la realización de este foro, que sin duda es esperado por la masa de productores agropecuarios, campesinos indígenas, consumidores todos, hombres y mujeres que recuerdan existir sólo cada cinco años, cuando su voto tiene algún valor. Proporciones guardadas, tal pareciera que nuestro agro transcurre en este Centenario, por 200 años de soledad.
Todos estos eventos son demostrativos de la existencia en nuestro suelo de mucha sabiduría, talento, responsabilidad y empeño verdaderamente patriótico. Como resultado de este esfuerzo, un grupo significativo de profesionales de las Ciencias Agropecuarias ha planteado la conveniencia de realizar un foro con el objeto que los candidatos a la Presidencia de la República, expliquen a la opinión pública su pensamiento sobre el Sector Productivo Primario y de tenerlo, cuál es su programa de gobierno para el agro, y cómo lo van a hacer.
La intención es oportuna, como necesaria. Hace ya mucho tiempo que nuestros campos subsisten virtualmente a espaldas del progreso del país. Se nos ha vendido la especie que no tenemos vocación agrícola y que dependemos fatalmente del comercio y los servicios. Falacia, deformación y manipulación histórica, modelo exclusivista, que la vida se encarga de señalarnos en virtud del más grave desequilibrio e iniquidad hemisférica en la distribución de la riqueza. Ciertamente ha habido chispazos de atención, pero en general quienes tienen la posibilidad de decisión en el país, siguen imbuidos de semejante esquema, en detrimento de miles de panameños y del retraso en el desarrollo integral del país.
Pienso que ya es tiempo que quienes aspiran a detentar las riendas de la República, al menos en este Centenario, vuelvan sus miradas al país profundo y nos aclaren muchas cosas. Por ejemplo, sobre los TLC y sus reales alcances; el impacto de la mundialización sobre la economía del agro en función del país. ¿Cómo articular con mejor ventaja la actividad agrícola al comercio internacional; reducir efectivamente, y no con cataplasmas, la pobreza, marginalidad y sobre todo, cómo generar empleo en el campo, disminuyendo la migración hacia las ciudades?
De acuerdo a mi vocación, en los últimos meses he entrevistado a un número importante de productores agropecuarios de todos los tamaños y a lo largo del país. Un sentimiento de incertidumbre y desconfianza se registra en sus conversaciones y en opiniones manifiestas. En realidad, nuestros productores agropecuarios, aún los más desarrollados, sienten, al igual que toda la ciudadanía, que los discursos no se compadecen con la realidad de los campos. En otras palabras, no hay consistencia en la proyección política, programática, y menos en la oferta electoral, que aún se mantiene sin mayores expectativas en relación a las grandes respuestas nacionales. Como es natural, esto desanima y desalienta la actividad productiva.
En consecuencia, estimo que la propuesta de estos profesionales merece ser acogida y respaldada. Se trata de elevar el debate electoral, de darle mayor consistencia y claridad; de superar la palabrería y las promesas fofas que tanta incredulidad han sembrado en nuestra gente de campo, y en general en toda la población. A esta altura de nuestra maduración republicana, es tiempo también, que dichos candidatos, incluyendo quienes aspiran llegar a un parlamento que no resiste un escándalo más, presenten sus proyectos y se comprometan a cumplirlos, como única alternativa de que al menos, sus electores podrán comparar con los hechos, la veracidad e integridad de sus promesas.
Hago votos, para que el empeño de estos profesionales se amplíe y podamos tener a muy corto plazo la realización de este foro, que sin duda es esperado por la masa de productores agropecuarios, campesinos indígenas, consumidores todos, hombres y mujeres que recuerdan existir sólo cada cinco años, cuando su voto tiene algún valor. Proporciones guardadas, tal pareciera que nuestro agro transcurre en este Centenario, por 200 años de soledad.
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