Arribo de una legítima tercera fuerza política
El primero de abril, el Panamá América publicó un artículo de opinión que escribí y en el que pronostiqué quiénes participarían como contendores en las elecciones presidenciales del 2009. En dicho documento, hablé de una "Tercera Fuerza Política". El sábado 19 de julio se dio el primer paso concreto en esa dirección.
Con mucha satisfacción observé cómo los dirigentes y miembros de los partidos Cambio Democrático y Unión Patriótica entrelazaron sus brazos en señal de unidad y sellando un acuerdo que podría cambiar el rumbo de nuestro país para bien. Aunque no fui parte de las negociaciones de esta alianza, me siento orgulloso, en especial de mis copartidarios quienes participaron en las mismas, ya que siempre he sido un convencido de que ese es el camino al triunfo.
Ahora quedan múltiples tareas que llevar adelante, entre ellas, la elaboración del programa y de las propuestas de Gobierno en que deberán trabajar los hombres y mujeres que escoja la dirigencia de la alianza para hacerlo y la continuación de conversaciones con otros colectivos políticos, gremios y asociaciones y personas para que apoyen a esta gran alianza, cuyo principal propósito es enfrentar e irradicar la pobreza, el hambre, el analfabetismo y la marginalidad que viven muchos panameños y panameñas, quienes tienen la esperanza de días mejores, y estoy seguro que depositarán su confianza en el proyecto político que lidera Ricardo Martinelli.
Desde los inicios de la República, el sistema electoral panameño ha girado, principalmente, alrededor de un sistema bipartidista comenzando con el binomio Conservador-Liberal hasta el PRD-Arnulfismo (hoy Panameñistas) y aliados. Ello no ha permitido que se materialicen políticas de Estado que perduren, a pesar que debemos reconocer la institucionalización de temas como la seguridad social, la marina mercante, una zona franca al servicio del comercio internacional y el funcionamiento eficiente de nuestro Canal.
Llegado el siglo XXI y teniendo la urgente necesidad de evolucionar hacia una sociedad moderna basada en principios de libertad y justicia social dentro de una democracia participativa, tenemos que lograr que el evidente crecimiento económico se refleje en el desarrollo social del país. Poder contar hoy con una legítima Tercera Fuerza nos da la oportunidad de lograr los cambios que Panamá y sus habitantes necesitamos.
Soy un fiel convencido que todos los hombres y mujeres tenemos el deber y la obligación, no importa en que dimensión, de dejar un legado a las siguientes generaciones en gratitud y compensación a la oportunidad que se nos dio de nacer y vivir, por el consumo que hacemos a diario de los recursos de la Tierra, por las bondades que el Señor nos ofrece y que a veces el egoísmo, la envidia, la codicia y otros defectos no nos permiten ver. Por ello, aprovechemos este vehículo político encabezado por Ricardo Martinelli que tenemos en este momento al alcance los panameños, y trabajemos todos juntos para sacar adelante a Panamá.