Panamá
Aspirar para renovar: una reflexión sobre el futuro de la Universidad de Panamá
- Enrique Sánchez-Galán
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- Facultad de Ciencias Agropecuarias- UP
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El 1 julio de 2026, la Universidad de Panamá celebrará elecciones para renovar sus principales autoridades: rector, decanos, vicedecanos, directores y subdirectores de Centros Regionales. Este proceso, más que un ejercicio administrativo, representa una oportunidad histórica para repensar el rumbo institucional y abrir paso a una visión universitaria renovada en todos sus tejidos, acorde con los desafíos académicos, sociales y científicos del presente.
No obstante, aspirar a dirigir la universidad no es una tarea sencilla. En diversas unidades académicas persisten modelos de gestión que muestran claros signos de agotamiento, sostenidos más por la inercia administrativa y la concentración de poder que por su capacidad de responder a las demandas actuales de la comunidad universitaria. Con el paso del tiempo, estas prácticas se han solidificado, convirtiéndose en estructuras rígidas que resisten cualquier intento de transformación.
Esta consolidación prolongada del poder no es un fenómeno exclusivo del ámbito universitario. Diversos estudios en el campo de la política y la psicología del liderazgo han señalado cómo el ejercicio continuado de la autoridad puede derivar en prácticas autorreferenciales, escasa apertura a la crítica y una peligrosa desconexión con la realidad institucional y del entorno. Cuando la permanencia en el cargo se convierte en un fin en sí mismo, la gestión pierde su sentido académico y deriva en lógicas clientelares que empobrecen la vida universitaria.
Este escenario, lejos de desalentar, debería constituir una razón poderosa para que nuevas voces asuman el legítimo derecho —y el deber ético— de aspirar a la conducción de la Universidad de Panamá. Se trata de propiciar un cambio político en el sentido más noble del término: una reorientación de la administración universitaria hacia la academia como eje central, donde el conocimiento, la crítica y la deliberación sustituyan a las estrategias de perpetuación en el poder. De hecho, la máxima autoridad, el rector Eduardo Flores Castro comprendió que hacerse a un lado y renovar la administración es el mejor legado que puede dejar luego de su gestión.
La contienda electoral de 2026 debe entenderse, entonces, como una oportunidad para ejercer un voto consciente y responsable, pensado no desde intereses individuales o coyunturales, sino desde el compromiso colectivo con la institución. Solo así será posible reconstruir los caminos deteriorados, tender nuevos puentes entre estudiantes, docentes y personal administrativo, y permitir que la
Universidad de Panamá despliegue plenamente su potencial académico y social, honrando su historia y proyectándose con dignidad hacia el futuro.
La Universidad de Panamá representa el emblema de la educación superior en Panamá, por su historia, aportes y contribución al desarrollo socioeconómico y ambiental, y es por excelencia un bien público al servicio de la nación y el desarrollo de la humanidad, la cual se aproxima a su centenario de fundación.

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