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Constituyente, por suprema, no es paralela a nada


Panamá no es un país con una diversidad de actividades generadoras de divisas, de ahí que cuando una tambalea sus efectos suelen ser ruinosos. Los economistas, pesimistas, prudentes y optimistas, debaten la decadente situación financiera por la terminación o apocamiento de varias (salida de las bases norteñas, merma de la Zona Libre, debilitamiento bancario, decrecimiento de la exportación bananera y del camarón), sobre las cuales ha descansado, inmutablemente, una economía mal orientada por los gobernantes que, en consecuencia, hoy se enrumba hacia un empobrecimiento sin precedentes en la historia republicana. Por otra parte, el despilfarro y corrupción de los gobernantes, el endeudamiento externo que extirpa ingresos; fuga de divisas por la privatización de la telefonía y otros servicios y envíos incontrolado de dinero a sus países de origen por inmigrantes asiáticos y latinoamericanos, los primeros que dominan el comercio al detal de comestibles y artículos hogareños, ventas de carros usados, repuestos electrónicos, agiotismo y, los segundos, el creciente comercio informal y farandulero que no tributa al fisco. En cuanto al Canal, sus beneficios permanecen estáticos y las ganancias no son tan halagadoras debido a los fuertes gastos e inversiones que requiere; mientras que el aporte por abanderamiento pirata de pocas decenas millonarias, realmente benefician substancialmente a los cónsules del Ejecutivo y abogados que controlan el negociado.
Las inversiones multibillonarias en un ramillete de rascacielos y multiplicidad de lujosos minicomercios para la venta de objetos suntuarios, ambos de escasa clientela, no parecen compadecerse con el tamaño de la economía, de ahí que los poderosos del universo insisten en que por aquí, además de barcos, pasan y se quedan buenos retazos de la lavandería de dólares. Pero resulta que la acuciosa situación financiera del Estado obliga a los gobernantes a poner la mira en el engrosamiento de la deuda, fabricación de bonos y hasta monedas que rinden culto al poderdante pero, como piedra en el zapato, apareció la GAFI que exige que se lave únicamente el billete local, porque de otra manera le cerrarán poco a poco las arcas, de ahí que el nuevo equipo de felicianos aldededor del Ejecutivo y dispendiosos "legislavivos" estén pasando leyes que suponen el aseo del dólar, pero resulta que la GAFI no se contenta con el desinfectante, sino con una fumigación efectiva que, de realizarse, debilitará a la banca y creará un mercado negro infinitas veces mayor que el ya rampante, para acelerar el debilitamiento del fisco.
De seguir bajo las estructuras institucionales generadas por la actual constitución y salvo un milagro económico que definitivamente no será el puerto de cruceros, ni la Universidad del Saber, ni el depósito aéreo de Howard, ni las granjas de Eisseman, émulo de fracasados asentamientos, ni la venta de los decrépitos inmuebles revertidos. Ya es palpable que avanzamos persistentemente hacia un nivel de pobreza que, en unos cuatro años, se tornará intolerable al punto que no es difícil vaticinar reacciones dramáticas de los distintos sectores sociales; veamos: los empresarios exportarán capitales y se aislarán en la austeridad, la delincuencia se incrementará al grado que habrá que enrejar los aparatos hogareños y hasta encadenar al perro, la guerrilla colombiana con un buen número de alumnos y reclutas istmeños, la migración a la capital y al exterior aumentará asombrosamente, se multiplicará la prostitución, florecerá la buhonería, las financieras cerrarán, la deserción escolar estableciendo marcas, encontrar mentholatum en el Seguro será quimérico, se multiplicarán los indigentes en las calles, aparecerán los niños en la calle, la universidad aumentará la matrícula sin importar llantos, las casas rogarán que las pinten, etc.
Guardando proporciones, el impacto del empobrecimiento será sólo comparable a ciertos aciagos espacios istmeños del siglo XIX. El sistema de gobierno que genera la actual constitución ya muestra síntomas de aproximarse al colapso y lo que se espera, después del actual Ejecutivo, es que retorne el PRD en el 2004 para que culminemos en cavernícolas. Los recursos financieros del Estado muestran una tendencia descendente en relación con las crecientes necesidades de inversión y prestación de servicios públicos, lo cual se agrava con la desviación de los disponibles para el oneroso sostenimiento de salarios y prebendas a gobernantes y al sostenimiento de una burocracia incapaz de responder al desarrollo del país, pues el sistema ha generado corruptelas y mediocridades que solamente puede superarse con el deliminamiento de nuevas reglas del juego que plasmaría una constituyente, cuyos miembros no sean "elegidos" bajo las normas antidemocráticas vigentes y turbia rectoría de la tríada del TE, porque resultaríamos con los mismos "legislavivos" que obstaculizan el desarrollo patrio. Los constituyentes responden a la voluntad suprema del pueblo, que les otorga el amplísimo mandato de diseñar un cambio integral al Estado e, incluso, la autoridad para hacer que los actuales "legislavivos" busquen otra ociosidad donde saciar sus avaricias. De ahí que los constituyentes no pueden ir con poderes paralelos a los compromisarios que disponen de un mandato limitado y subalterno.

101 años de Panamá América

 
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