De Herodes a Pilatos ¿ocultamiento o ineficiencia?
Según las leyes vigentes, todo ciudadano tiene derecho a que le proporcionen la información o documentos que requiera. (Art. 41 de la Constitución y Ley 36 del 5 de junio de 1998).
Con base en esta ley, el 11 de enero de 1999, solicité al Ministro de Obras Públicas, Luis Blanco, me proporcionara la lista de las obras que, según sus declaraciones en la prensa y televisión, el gobierno de Pérez Balladares había invertido 1000 millones de balboas en carreteras. A los 30 días telefoneé preguntando sobre la respuesta requerida. Me dijeron que no habían recibido el mensaje, aunque yo lo había enviado por fax y por mano. Lo repetí. El 15 de febrero me dijeron que "estaba en consideración". El 18 de febrero, lo mismo.
Por fin el 1 de marzo, la jefe de Asesoría Legal del Ministerio de Obras Públicas, Lic. Xenia M. Rodríguez, me envía una carta diciendo que puedo conseguir la información en las gacetas oficiales "donde se publican todos los contratos".
En la misma fecha le escribo, siempre por fax y por mano, protestando porque después de 50 días, no me dan la información y se limitan a referirme a la Gaceta Oficial. Aclaro que no he pedido contratos, sino una lista, pues si el Ministro sabe que los contratos suman 1000 millones de balboas, entonces debe saber cuáles son esos trabajos cuyo costo arrojan esa suma y por tanto debe tener una lista de los mismos. Concluyo mi carta así: "La respuesta que usted me dio demuestra que, o el ministro citó la suma sin base, o no se me quiere dar la lista de esas obras. Tenga usted la bondad de volver a leer mi carta y proporcionarme lo que le he solicitado y no simplemente salir con respuestas que parecen tratar de evadir proporcionarme la información requerida a la que tengo derecho conforme a ley".
Telefónicamente he solicitado al Ministerio de Obras Públicas respuesta a esta carta, por lo menos 6 veces desde entonces. En todos los casos la secretaria de la Jefe de Asesoría Legal, nos dice que lo tiene la Licenciada en su escritorio para atenderlo, pero no sucede nada más. Si esto no es violar la Constitución al negarle a un ciudadano una información a la que tiene derecho, yo soy Claudia Schiffer.
En vista de ello, en 10 de marzo me dirijo en iguales términos, solicitando la misma información, al Contralor de la República, Dr. Gabriel Castro. El me responde en la misma fecha, aunque yo recibo su nota 13 días más tarde, el 23 de marzo. En ella el Contralor me dice: " Para obtener la lista detallada de las inversiones del Estado en concepto de carreteras, deberá dirigirse al Ministerio de Obras Públicas, ya que es ese Ministerio quien puede proporcionarle la información precisa."
Por lo visto la opinión del Contralor no es igual a la del Ministro de Obras Públicas.
Con lo cual completo el círculo como perro que corre detrás de su propio rabo. Y ahora que estoy en Herodes, me dicen que debo volver a Pilatos. Solo que el inefable Pilatos panameño, en su importante ministerio, no parece tener la menor inclinación a proporcionar información alguna a nadie. Desde que lo han indultado, se siente omnipotente y por encima de las leyes, burlándose de todos. El sabe que su afirmación no tiene base, pero no quiere o no puede admitirlo.
Con base en esta ley, el 11 de enero de 1999, solicité al Ministro de Obras Públicas, Luis Blanco, me proporcionara la lista de las obras que, según sus declaraciones en la prensa y televisión, el gobierno de Pérez Balladares había invertido 1000 millones de balboas en carreteras. A los 30 días telefoneé preguntando sobre la respuesta requerida. Me dijeron que no habían recibido el mensaje, aunque yo lo había enviado por fax y por mano. Lo repetí. El 15 de febrero me dijeron que "estaba en consideración". El 18 de febrero, lo mismo.
Por fin el 1 de marzo, la jefe de Asesoría Legal del Ministerio de Obras Públicas, Lic. Xenia M. Rodríguez, me envía una carta diciendo que puedo conseguir la información en las gacetas oficiales "donde se publican todos los contratos".
En la misma fecha le escribo, siempre por fax y por mano, protestando porque después de 50 días, no me dan la información y se limitan a referirme a la Gaceta Oficial. Aclaro que no he pedido contratos, sino una lista, pues si el Ministro sabe que los contratos suman 1000 millones de balboas, entonces debe saber cuáles son esos trabajos cuyo costo arrojan esa suma y por tanto debe tener una lista de los mismos. Concluyo mi carta así: "La respuesta que usted me dio demuestra que, o el ministro citó la suma sin base, o no se me quiere dar la lista de esas obras. Tenga usted la bondad de volver a leer mi carta y proporcionarme lo que le he solicitado y no simplemente salir con respuestas que parecen tratar de evadir proporcionarme la información requerida a la que tengo derecho conforme a ley".
Telefónicamente he solicitado al Ministerio de Obras Públicas respuesta a esta carta, por lo menos 6 veces desde entonces. En todos los casos la secretaria de la Jefe de Asesoría Legal, nos dice que lo tiene la Licenciada en su escritorio para atenderlo, pero no sucede nada más. Si esto no es violar la Constitución al negarle a un ciudadano una información a la que tiene derecho, yo soy Claudia Schiffer.
En vista de ello, en 10 de marzo me dirijo en iguales términos, solicitando la misma información, al Contralor de la República, Dr. Gabriel Castro. El me responde en la misma fecha, aunque yo recibo su nota 13 días más tarde, el 23 de marzo. En ella el Contralor me dice: " Para obtener la lista detallada de las inversiones del Estado en concepto de carreteras, deberá dirigirse al Ministerio de Obras Públicas, ya que es ese Ministerio quien puede proporcionarle la información precisa."
Por lo visto la opinión del Contralor no es igual a la del Ministro de Obras Públicas.
Con lo cual completo el círculo como perro que corre detrás de su propio rabo. Y ahora que estoy en Herodes, me dicen que debo volver a Pilatos. Solo que el inefable Pilatos panameño, en su importante ministerio, no parece tener la menor inclinación a proporcionar información alguna a nadie. Desde que lo han indultado, se siente omnipotente y por encima de las leyes, burlándose de todos. El sabe que su afirmación no tiene base, pero no quiere o no puede admitirlo.