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Disolver la Asamblea Legislativa, no es lo mas viable para la Nación


Con todas las controversias que existan entre el gobierno que se va con el que asumirá los destinos de la Nación, no es viable disolver la Asamblea en un futuro próximo.
A raíz de la invasión de 1989 cuando se dio posesión al gobierno constitucional de Guillermo Endara, se decía que fue la mejor oportunidad de echar por tierra las leyes y privilegios inmorales que creó la dictadura militar en detrimento del orden constitucional de la Nación, pero no se llevó a efecto para evitar la imagen internacional de una interpretación de que el gobierno de transición empezaba atropellar los derechos a la democracia en Panamá. Igual vendría siendo hoy, si el próximo gobierno, en represalia a las amenazas y la proliferación de prepotencia que viene haciendo el actual en combinación con la Asamblea en la postrimería de su período, donde sus acciones le están dando a entender al país de una inminente controversia con la futura administración, se dispusiera a disolver el parlamento legislativo. Se dice en algunos corrillos que la nueva presidenta se dispone a disolver la Asamblea, lo que no tiene fundamento oficial porque ella no lo ha expresado, a pesar que el pueblo en consulta callejera aboga por tal determinación. Esa medida no es la más viable y oportuna ante la imagen internacional como tampoco para el presente y el futuro de la Patria porque sería inevitable la "intranquilidad y la inestabilidad" en vista que algunos sectores, inclusive sus adversarios políticos, van a explotar la imagen de que es un golpe político de Estado que en nada serviría. Reitero que una determinación de esa naturaleza sería peligrosa para la estabilidad, inoportuna y no viable para la Nación y la imagen internacional. Primero, porque estamos viviendo una democracia incipiente que aún no se ha restablecido del todo, por lo que ello podría interpretarse como si fuera un golpe de Estado del gobierno hacia el parlamento elegido por el pueblo mediante el voto popular. Segundo, estamos frente a un reto con el mundo con la entrega del Canal. Tercero, estamos próximos a la entrada del nuevo milenio que por respeto a Dios y a las naciones libres del mundo nos debe encontrar gozando de una paz permanente y trabajando juntos para el bienestar de la Patria. Cuarto, que en el año 2003 nuestro país alcanza el centenario de su gloriosa independencia como nación libre y soberana. Por ese reto que tenemos con Dios, la historia, la Patria, el mundo y los panameños, es por lo que no es viable ni oportuno disolver la próxima Asamblea Legislativa. Lo que sí cabe ahora a todos tanto de gobierno como de la oposición, hacer una profunda reflexión tanto patriótica como moral para trabajar incansablemente dentro de un coherente plan de gobierno a fin de llevar a la Nación adelante con dignidad, respeto y amor para que todos los panameños nos sintamos orgullosos de aquellos que manejan el destino de la Patria no importa el partido al que pertenezcan.

101 años de Panamá América

 
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