El miedo que produce una demanda por un millón de dólares
Pareciera que cuando uno se hace eco de una denuncia ciudadana y se atreve a cuestionar hechos ilícitos, hay quienes creen que lo pueden silenciar, por ejemplo, interponiéndole una demanda por un millón de dólares. Esto es lo que parece ha ocurrido con la denuncia por exacción o cobro de cuotas ilegales que se le cobraba a funcionarios del IDAAN por parte del Partido Cambio Democrático y que interpusimos junto con el colega Víctor M. Martínez el pasado 27 de septiembre en la Fiscalía Electoral.
Nuestra legislación permite, aún sin tener razón para ello, que cualquier persona pueda presentar una denuncia o una demanda contra otra. Una cosa es poder presentarla; otra, el poder sustentarla. Cuando se reparta tal denuncia en una fiscalía y revisemos la que nos han presentado procederemos a analizarla y evaluarla. Ya conocerán nuestra opinión.
La presentación de la denuncia penal con solicitud de condena por un millón de balboas que el dueño de supermercados, presidente de Cambio Democrático, Ministro de Asuntos del Canal y Presidente de la Autoridad del Canal de Panamá ha presentado en nuestro contra a tres días de nuestra denuncia, es una denuncia con carácter totalmente prejudicial o sea extemporánea. En otras palabras, es tratar de juzgar una determinada controversia antes del tiempo oportuno.
El colega Martínez y yo, simplemente hemos cumplido con nuestra obligación ciudadana de poner al tanto de las autoridades de supuestos hechos ilícitos que nos reportan, a efecto de que sean investigados por las autoridades correspondientes, en este caso la Fiscalía Electoral y se determinen las responsabilidades del caso, inveterada aspiración de la ciudadanía, que ve con molestia que sólo se castiga a la pobre señora que aceptó haberse inscrito en Cambio Democrático a cambio de diez dólares y ahora el Tribunal Electoral le pide condena de un año de cárcel. Eso que responsablemente hicimos jamás se podrá considerar delito alguno.
En la denuncia por delito electoral que presentamos en la Fiscalía Electoral, y tras dos allanamientos hechos por el Fiscal al IDAAN en Vía Brasil, se encontraron una serie de documentos y otras evidencias que, en unión a la declaración jurada rendida por Xiomara Pérez de López, Gerente de Servicios al Usuario del IDAAN, lograron determinar que en dicha oficina estatal se recibían las cuotas que los trabajadores del IDAAN, nombrados por el Partido Cambio Democrático, aportaban para dicho partido, según las declaraciones de la mencionada funcionaria, de acuerdo a tabla de contribuciones establecida el 31 de marzo de 2000 por la Junta Directiva del Partido Cambio Democrático, presidido por el mencionado funcionario, político y empresario, hoy convertido en denunciante nuestro, reposando en el expediente copia de dicha resolución de la junta directiva del mencionado partido.
Igualmente en el expediente se encuentra el señalamiento realizado por Xiomara Pérez de López, funcionaria del IDAAN, de que ella era la encargada de recibir las cuotas de esos trabajadores, que entregaba ese dinero al Ing. Marcos Roger, Jefe de Informática del IDAAN, quien a su vez entregaba ese dinero al diputado en el Parlacen, Ramón Martinelli, tesorero del Partido Cambio Democrático, quien llegaba al IDAAN a recolectar ese dinero, que se depositaba en el Banco Nacional de Panamá.
Entendemos la actitud del multifacético funcionario que hoy nos denuncia. Calculamos que con esta denuncia se pretende desviar la atención sobre los hechos innegables que aparecen en el expediente en la Fiscalía Electoral, y del cual no nos saldremos, con motivo de la denuncia presentada el día 27 de septiembre de 2000 por cobro inconstitucional e ilegal de cuotas para el Partido Cambio Democrático a los trabajadores del IDAAN.
Lo único que nos queda por decir es que, contrario a que estas desesperadas acciones nos amedrenten, y otras que han salido y que de seguro seguirán saliendo, nos servirán para continuar muy de cerca y con mayor dedicación el curso de la investigación de los gravísimos delitos electorales encontrados en el IDAAN.
Cómo ven, una demanda por un millón de dólares, más que mortificarnos, nos hace sentir millonarios. Cuando nos toque demandar a nosotros, quizás pediremos diez millones, porque la verdad es que le damos un altísimo valor a nuestra reputación y nuestro prestigio.
Nuestra legislación permite, aún sin tener razón para ello, que cualquier persona pueda presentar una denuncia o una demanda contra otra. Una cosa es poder presentarla; otra, el poder sustentarla. Cuando se reparta tal denuncia en una fiscalía y revisemos la que nos han presentado procederemos a analizarla y evaluarla. Ya conocerán nuestra opinión.
La presentación de la denuncia penal con solicitud de condena por un millón de balboas que el dueño de supermercados, presidente de Cambio Democrático, Ministro de Asuntos del Canal y Presidente de la Autoridad del Canal de Panamá ha presentado en nuestro contra a tres días de nuestra denuncia, es una denuncia con carácter totalmente prejudicial o sea extemporánea. En otras palabras, es tratar de juzgar una determinada controversia antes del tiempo oportuno.
El colega Martínez y yo, simplemente hemos cumplido con nuestra obligación ciudadana de poner al tanto de las autoridades de supuestos hechos ilícitos que nos reportan, a efecto de que sean investigados por las autoridades correspondientes, en este caso la Fiscalía Electoral y se determinen las responsabilidades del caso, inveterada aspiración de la ciudadanía, que ve con molestia que sólo se castiga a la pobre señora que aceptó haberse inscrito en Cambio Democrático a cambio de diez dólares y ahora el Tribunal Electoral le pide condena de un año de cárcel. Eso que responsablemente hicimos jamás se podrá considerar delito alguno.
En la denuncia por delito electoral que presentamos en la Fiscalía Electoral, y tras dos allanamientos hechos por el Fiscal al IDAAN en Vía Brasil, se encontraron una serie de documentos y otras evidencias que, en unión a la declaración jurada rendida por Xiomara Pérez de López, Gerente de Servicios al Usuario del IDAAN, lograron determinar que en dicha oficina estatal se recibían las cuotas que los trabajadores del IDAAN, nombrados por el Partido Cambio Democrático, aportaban para dicho partido, según las declaraciones de la mencionada funcionaria, de acuerdo a tabla de contribuciones establecida el 31 de marzo de 2000 por la Junta Directiva del Partido Cambio Democrático, presidido por el mencionado funcionario, político y empresario, hoy convertido en denunciante nuestro, reposando en el expediente copia de dicha resolución de la junta directiva del mencionado partido.
Igualmente en el expediente se encuentra el señalamiento realizado por Xiomara Pérez de López, funcionaria del IDAAN, de que ella era la encargada de recibir las cuotas de esos trabajadores, que entregaba ese dinero al Ing. Marcos Roger, Jefe de Informática del IDAAN, quien a su vez entregaba ese dinero al diputado en el Parlacen, Ramón Martinelli, tesorero del Partido Cambio Democrático, quien llegaba al IDAAN a recolectar ese dinero, que se depositaba en el Banco Nacional de Panamá.
Entendemos la actitud del multifacético funcionario que hoy nos denuncia. Calculamos que con esta denuncia se pretende desviar la atención sobre los hechos innegables que aparecen en el expediente en la Fiscalía Electoral, y del cual no nos saldremos, con motivo de la denuncia presentada el día 27 de septiembre de 2000 por cobro inconstitucional e ilegal de cuotas para el Partido Cambio Democrático a los trabajadores del IDAAN.
Lo único que nos queda por decir es que, contrario a que estas desesperadas acciones nos amedrenten, y otras que han salido y que de seguro seguirán saliendo, nos servirán para continuar muy de cerca y con mayor dedicación el curso de la investigación de los gravísimos delitos electorales encontrados en el IDAAN.
Cómo ven, una demanda por un millón de dólares, más que mortificarnos, nos hace sentir millonarios. Cuando nos toque demandar a nosotros, quizás pediremos diez millones, porque la verdad es que le damos un altísimo valor a nuestra reputación y nuestro prestigio.