“El ojo de la aguja”
Publicado 2003/08/10 23:00:00
- José Antonio Ardila Acuña
“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos” (Mateo 19:24) Me decía un gran amigo en Israel que en arameo (lengua de las tribus semíticas que habitaban en la región pantanosa de Mesopotamia) la palabra kof significa kofa d’majta, que es: “el ojo de la aguja”, y que un dicho muy importante de los sabios judíos reza que cuando una persona duerme ve cosas que no pueden existir en la realidad, tal como la conocemos; pero hay ciertas cosas que están tan alejadas de la realidad que hasta en un sueño no las podemos imaginar. El ejemplo que usan para ese fenómeno es pila daail b’kofa d’majta, “ver a un elefante pasar a través del ‘ojo de la aguja”.
En la religión cristiana hay varias interpretaciones de la metáfora adjudicada a Jesucristo. Algunos consideran la expresión “ojo de la aguja” como un término que denota una puerta en Jerusalén tan pequeña, que un camello podía pasar por ella sólo después de haberse despojado de su carga y colocarse de rodillas.
Otros han dicho que San Jerónimo, traductor del texto, interpretó la palabra “kamelos” como camello, cuando en realidad en griego “kamelos” es una soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles. Por lo tanto, esta frase hiperbólica debe interpretarse como que “es más fácil que una cuerda pase por el ojo de una aguja y no que un rico entre en el cielo”. Lo que sucede es que Mateo no escribió en griego, sino en lengua hebrea; mejor dicho, en siríaca, que era una mezcla de la hebrea con la caldea, que usaban entonces los judíos.
Hace miles de años existía en Jerusalén una ley que prohibía, después de la puesta del sol, la entrada de los camellos que iban cargados. Para garantizar el cumplimiento de esta ley, de noche sólo permanecían abiertos los portales pequeños y más bajos, llamados “ojos de aguja”. Los camellos sólo conseguían pasar por esos portales de rodillas. Si estaban cargados, no podían arrodillarse para pasar por “el ojo de la aguja”. Tenían que dejar la carga del lado de afuera. Lo de los portales, me consta. Todavía están allí.
Los árabes también le han dado su interpretación a lo del ojo de la aguja. Por ejemplo, en Tánger, Marruecos, las casas a menudo son más pequeñas que el ojo de una aguja. Por eso el buen musulmán se priva del placer de tener una segunda esposa, porque ¿cómo va a meter en casa al camello?
Los anticlericales sostienen que siempre ha habido una estrecha relación entre el clero (la Iglesia) y los grupos dominantes y que Mateo, primero en escribir el Evangelio ocho años después de la muerte de Jesús, era cobrador de impuestos, por eso no quiso entrar en contradicciones; por tal razón, en el ejemplo del “ojo de la aguja” los teólogos se han esforzado en probar que se trataba de hacer pasar un camello por el ojo de la aguja; pero que el ojo de la aguja es una de las puertas de Jerusalén y que el camello no es tal, sino una cuerda, con lo que resulta que los ricos pueden seguir durmiendo tranquilamente, pues su entrada en el cielo es tan sencilla como hacer pasar una cuerda por una puerta de Jerusalén.
No sé cuál de estas interpretaciones les parece a ustedes más coherente: si es el camello o la cuerda la que pasa por el ojo de la aguja; si ese ojo de la aguja es una puerta o si el rico entra o no en el reino de los cielos.
Lo único que espero es el día en que por las puertas de los centros de rehabilitación de La Joya, La Joyita, Tinajitas y El Renacer pasen los que ilícitamente se han enriquecido, los que explotan “sin misericordia” a los trabajadores, los que se distribuyeron los “afudólares”, los que cobren un porcentaje de los cheques pagados a los funcionarios nombrados en la Asamblea, los que no hacen declaraciones juradas de renta antes, ni después, de participar en la administración pública, los que se repartieron y reparten los bienes revertidos. Definitivamente que todos ellos no estarán en el reino de los cielos.
Aparte de las destrezas técnicas habrá que aprovechar cada oportunidad que se le presente al trabajador a asistir a cuantos seminarios de perfeccionamiento humano se le presente.
Si con esto no logra disminuir su dolencia emocional, la consulta a un experto en salud mental le será de beneficio.
(gemiliani@cwpanama.net)
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.
En la religión cristiana hay varias interpretaciones de la metáfora adjudicada a Jesucristo. Algunos consideran la expresión “ojo de la aguja” como un término que denota una puerta en Jerusalén tan pequeña, que un camello podía pasar por ella sólo después de haberse despojado de su carga y colocarse de rodillas.
Otros han dicho que San Jerónimo, traductor del texto, interpretó la palabra “kamelos” como camello, cuando en realidad en griego “kamelos” es una soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles. Por lo tanto, esta frase hiperbólica debe interpretarse como que “es más fácil que una cuerda pase por el ojo de una aguja y no que un rico entre en el cielo”. Lo que sucede es que Mateo no escribió en griego, sino en lengua hebrea; mejor dicho, en siríaca, que era una mezcla de la hebrea con la caldea, que usaban entonces los judíos.
Hace miles de años existía en Jerusalén una ley que prohibía, después de la puesta del sol, la entrada de los camellos que iban cargados. Para garantizar el cumplimiento de esta ley, de noche sólo permanecían abiertos los portales pequeños y más bajos, llamados “ojos de aguja”. Los camellos sólo conseguían pasar por esos portales de rodillas. Si estaban cargados, no podían arrodillarse para pasar por “el ojo de la aguja”. Tenían que dejar la carga del lado de afuera. Lo de los portales, me consta. Todavía están allí.
Los árabes también le han dado su interpretación a lo del ojo de la aguja. Por ejemplo, en Tánger, Marruecos, las casas a menudo son más pequeñas que el ojo de una aguja. Por eso el buen musulmán se priva del placer de tener una segunda esposa, porque ¿cómo va a meter en casa al camello?
Los anticlericales sostienen que siempre ha habido una estrecha relación entre el clero (la Iglesia) y los grupos dominantes y que Mateo, primero en escribir el Evangelio ocho años después de la muerte de Jesús, era cobrador de impuestos, por eso no quiso entrar en contradicciones; por tal razón, en el ejemplo del “ojo de la aguja” los teólogos se han esforzado en probar que se trataba de hacer pasar un camello por el ojo de la aguja; pero que el ojo de la aguja es una de las puertas de Jerusalén y que el camello no es tal, sino una cuerda, con lo que resulta que los ricos pueden seguir durmiendo tranquilamente, pues su entrada en el cielo es tan sencilla como hacer pasar una cuerda por una puerta de Jerusalén.
No sé cuál de estas interpretaciones les parece a ustedes más coherente: si es el camello o la cuerda la que pasa por el ojo de la aguja; si ese ojo de la aguja es una puerta o si el rico entra o no en el reino de los cielos.
Lo único que espero es el día en que por las puertas de los centros de rehabilitación de La Joya, La Joyita, Tinajitas y El Renacer pasen los que ilícitamente se han enriquecido, los que explotan “sin misericordia” a los trabajadores, los que se distribuyeron los “afudólares”, los que cobren un porcentaje de los cheques pagados a los funcionarios nombrados en la Asamblea, los que no hacen declaraciones juradas de renta antes, ni después, de participar en la administración pública, los que se repartieron y reparten los bienes revertidos. Definitivamente que todos ellos no estarán en el reino de los cielos.
Aparte de las destrezas técnicas habrá que aprovechar cada oportunidad que se le presente al trabajador a asistir a cuantos seminarios de perfeccionamiento humano se le presente.
Si con esto no logra disminuir su dolencia emocional, la consulta a un experto en salud mental le será de beneficio.
(gemiliani@cwpanama.net)
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.
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