Panamá
Espejos Digitales: el costo emocional del Scroll infinito
- Yuleidy Mendives
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- Psicóloga Escolar
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El uso de las redes sociales se ha consolidado como una demanda cotidiana, indiscutible en la vida de nuestros estudiantes. Bajo el pretexto del ocio o el simple deseo de compartir hitos personales, gran parte del tiempo diario se diluye entre pantallas. Si bien estas plataformas albergan un enorme potencial para la difusión de contenido psicoeducativo, resulta urgente detenernos analizar su impacto en el núcleo de la salud mental adolescente: "La autoestima".
Para abordar esta problemática, sin tecnicismos innecesarios, debemos de entender la autoestima en términos generales que es como la valoración personal que construimos sobre nosotros mismos, que comienza su cimiento en las primeras etapas del desarrollo (infancia) y se moldea continuamente a través de cada experiencia que el ser humano vive. A medida que evoluciona es precisamente esta etapa de vulnerabilidad y cambio, donde cabe preguntarnos: ¿cómo están alternado las redes sociales, nuestra auto percepción?
El malestar psicológico en los entornos virtuales no suele ser evidente a primera vista; se manifiesta de forma silenciosa, cuando el individuo cae en el juego de la comparación constante. Al consumir diariamente prototipo de personas idealizadas, cuyo cuerpos y estilos de vida se presentan como estándares de perfección, se activa un mecanismo de insatisfacción profunda.
Las redes sociales han conceptualizado la autoimagen cómo un sinónimo de cuerpo perfecto, esta premisa sostenida por filtro y realidades fragmentadas termina por distorsionar los pensamientos de los jóvenes. Cuando esta presión mediática no encuentra el soporte de una autoestima sólida, las consecuencias miran rápidamente de la insatisfacción cognitiva a patologías clínicas severas.

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