Guerra sucia en la estrategia política
La campaña política dirigida a las elecciones generales de mayo de 2004 ha comenzado con toda clase de juegos pirotécnicos, lo que toda la ciudadanía esperaba. De modo que nadie debe sorprenderse de las altas y bajas de las acciones de la partidocracia, inclusive de la aparición de un submarino (no me refiero al HP-1430).
Ya se había anunciado que se tenía preparada una guerra “sucia” contra Cuchungo, la cual surgió el viernes 8 con la aparición de un tabloide brujo, el cual no he tenido el gusto o disgusto de leer, señalando muchas de las supuestas fallas de Pichulo. Como creo que éste será el ganador y lo apoyo, me alegra que le estén dando propaganda que además de gratis no deja de ser efectiva a favor de él. Por ahora me parece que se debe hacer caso omiso de la cacareada campaña sucia. Por supuesto, ¿a quién no le gustaría saber quiénes son los pusilánimes que la iniciaron y apoyaron? Seguramente pertenecen a determinado partido o partidos.
Se ha hablado bastante de la proclividad parlacénica del PRD. Pareciera que muchos miembros del mismo quieren cobijarse bajo su manto inmune y, lo vuelvo a subrayar, no son los jóvenes del equipo de Martincito, sino una buena cantidad de vejestorios. Lo que es claro indicio del equipo de asesores del candidato presidencial más joven. Entre ellos está Transitquíviris, el ungido de “cara-de-piña”.
Por otra parte, no me sorprende que en un nuevo equipo coordinador de la campaña martinesca aparezcan incondicionales del MAN. ¿O no? Igual digo de la renuncia de Hugo como jefe de campaña de su primo. Más bien esto lo considero cajonero después del “escándalo” de la PECC, según el cual habrán “pecado” más de cuatro.
Confieso que quedé con la boca abierta al leer que un ex embajador PRD habla de la manera más ingenua de la ruptura de los ex verdes con el entonces presidente Endara, de la reconstrucción democrática de su partido y ¡chuleta! del “...surgimiento de un nuevo liderazgo y estilo político...” en el PRD. Pretende este ex diplomático hacer ver lo natural que es que un partido supuestamente civilista se pueda unir hoy al PRD porque sus diferencias se han ido allanando. Y esto se escribe cuando el presidente de la Corte Suprema de Justicia asevera que “...todos los expediente de desaparecidos durante la dictadura militar en los que se haya pedido la prescripción de la causa, deben ser reabiertos”. (Ver El Panamá América, 10/1/04, págs. C8 y portada, respectivamente). Ahí dejo ese himno a la partidocracia.
El diferendo entre el tío, presidente de Solidaridad, y su sobrino, nuevo candidato vicepresidencial PRD, me cogió desprevenido. No porque Martincito anuncie que ya el tío le había ofrecido su apoyo si Alberto Vallarino no corría en la campaña política actual, lo cual es de esperarse de la partidocracia. Lo que me sorprendió fue que el sobrino esperara hasta casi el último día para renunciar de Solidaridad y se enojara sobremanera porque el tío, aparentemente, divulgó un secreto que Martincito no ha querido revelar, me imagino que por supuesta táctica o estrategia política, la que yo denominaría la de pasar agachado. Confío en que el cariño familiar prevalecerá sobre las diferencias políticas.
Sí deseo advertir a los ciudadanos que cívicamente siguen las piruetas partidistas, que Cambio Democrático está haciendo un buen show. Se reunió con dirigentes de Transparencia Internacional y prometió que combatiría a capa y espada la corrupción existente. Obsérvese que esto no es una pica en Flandes.
Basta recordar que Endara ha señalado que convocará a una Constituyente con o sin quinta papeleta. El punto es que eso de apelar a sectores cívicos es una acción correcta, pero no es nada nuevo.
Estoy seguro que durante la reunión mentada se habló nada de los descuentos que por planilla hizo CD a los empleados del IDAAN cuando dicho partido controlaba ese ente autónomo. Además como bien señala el editorial de este diario (10/1/04), ¿busca CD obtener la mayor cantidad de curules legislativas más que la propia presidencia de la República? Mucho ojo. Además de botarlo, el voto por CD sería uno a favor del PRD o del mireyismo, y sería tragarse muchas promesas que seguramente se incumplirán.
La experiencia indica que esto es moneda corriente.
Ya se había anunciado que se tenía preparada una guerra “sucia” contra Cuchungo, la cual surgió el viernes 8 con la aparición de un tabloide brujo, el cual no he tenido el gusto o disgusto de leer, señalando muchas de las supuestas fallas de Pichulo. Como creo que éste será el ganador y lo apoyo, me alegra que le estén dando propaganda que además de gratis no deja de ser efectiva a favor de él. Por ahora me parece que se debe hacer caso omiso de la cacareada campaña sucia. Por supuesto, ¿a quién no le gustaría saber quiénes son los pusilánimes que la iniciaron y apoyaron? Seguramente pertenecen a determinado partido o partidos.
Se ha hablado bastante de la proclividad parlacénica del PRD. Pareciera que muchos miembros del mismo quieren cobijarse bajo su manto inmune y, lo vuelvo a subrayar, no son los jóvenes del equipo de Martincito, sino una buena cantidad de vejestorios. Lo que es claro indicio del equipo de asesores del candidato presidencial más joven. Entre ellos está Transitquíviris, el ungido de “cara-de-piña”.
Por otra parte, no me sorprende que en un nuevo equipo coordinador de la campaña martinesca aparezcan incondicionales del MAN. ¿O no? Igual digo de la renuncia de Hugo como jefe de campaña de su primo. Más bien esto lo considero cajonero después del “escándalo” de la PECC, según el cual habrán “pecado” más de cuatro.
Confieso que quedé con la boca abierta al leer que un ex embajador PRD habla de la manera más ingenua de la ruptura de los ex verdes con el entonces presidente Endara, de la reconstrucción democrática de su partido y ¡chuleta! del “...surgimiento de un nuevo liderazgo y estilo político...” en el PRD. Pretende este ex diplomático hacer ver lo natural que es que un partido supuestamente civilista se pueda unir hoy al PRD porque sus diferencias se han ido allanando. Y esto se escribe cuando el presidente de la Corte Suprema de Justicia asevera que “...todos los expediente de desaparecidos durante la dictadura militar en los que se haya pedido la prescripción de la causa, deben ser reabiertos”. (Ver El Panamá América, 10/1/04, págs. C8 y portada, respectivamente). Ahí dejo ese himno a la partidocracia.
El diferendo entre el tío, presidente de Solidaridad, y su sobrino, nuevo candidato vicepresidencial PRD, me cogió desprevenido. No porque Martincito anuncie que ya el tío le había ofrecido su apoyo si Alberto Vallarino no corría en la campaña política actual, lo cual es de esperarse de la partidocracia. Lo que me sorprendió fue que el sobrino esperara hasta casi el último día para renunciar de Solidaridad y se enojara sobremanera porque el tío, aparentemente, divulgó un secreto que Martincito no ha querido revelar, me imagino que por supuesta táctica o estrategia política, la que yo denominaría la de pasar agachado. Confío en que el cariño familiar prevalecerá sobre las diferencias políticas.
Sí deseo advertir a los ciudadanos que cívicamente siguen las piruetas partidistas, que Cambio Democrático está haciendo un buen show. Se reunió con dirigentes de Transparencia Internacional y prometió que combatiría a capa y espada la corrupción existente. Obsérvese que esto no es una pica en Flandes.
Basta recordar que Endara ha señalado que convocará a una Constituyente con o sin quinta papeleta. El punto es que eso de apelar a sectores cívicos es una acción correcta, pero no es nada nuevo.
Estoy seguro que durante la reunión mentada se habló nada de los descuentos que por planilla hizo CD a los empleados del IDAAN cuando dicho partido controlaba ese ente autónomo. Además como bien señala el editorial de este diario (10/1/04), ¿busca CD obtener la mayor cantidad de curules legislativas más que la propia presidencia de la República? Mucho ojo. Además de botarlo, el voto por CD sería uno a favor del PRD o del mireyismo, y sería tragarse muchas promesas que seguramente se incumplirán.
La experiencia indica que esto es moneda corriente.