Panamá
Importancia estratégica de la biodiversidad para el desarrollo sostenible
- Rubén D. Collantes G., Ph. D.
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- Investigador, Docente Universitario y Artista Marcial e-mail: rdcg31@hotmail.com
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- 0000-0002-6094-5458
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Durante la segunda mitad del siglo XX, surgió la revolución verde, de la mano de Norman Borlaug; con la cual, mediante la aplicación del paquete tecnológico (semillas genéticamente mejoradas, maquinarias especializadas, sistemas de riego y agroquímicos como fertilizantes y plaguicidas de síntesis), se buscó incrementar rendimiento y calidad de los cultivos, a fin de satisfacer la creciente demanda de alimentos. Si bien esto brindó una respuesta inmediata y ayudó a prevenir hambrunas en el mundo, también derivó en una mayor dependencia tecnológica para producir, así como en daños ambientales y para la salud humana, en muchos casos irreversibles.
Gracias a la Primavera Silenciosa (Rachel Carson, 1962), sumado a otros esfuerzos e iniciativas, se fue despertando gradualmente una mayor consciencia en las personas, respecto al cuidado de la naturaleza y de la buena salud; dados los peligros que representa el uso indiscriminado e irresponsable de sustancias peligrosas. Como es de esperar, la biodiversidad puede verse severamente afectada en sistemas productivos en los que persiste el manejo convencional altamente dependiente de agroquímicos y en los que predominan los monocultivos. Por tanto, se presentan a continuación algunos aspectos por los cuales la biodiversidad juega un rol estratégico en el desarrollo sostenible:
- Servicios ecosistémicos. Llamados también servicios naturales, los cuales pueden potenciar la actividad productiva en sinergia con la intervención humana. Entre estos, se tienen la polinización, control biológico natural, prevención de inundaciones y erosión del suelo (los manglares y bosques absorben el exceso de agua), termorregulación, entre otros.
- Seguridad alimentaria y salud. Al contar con una mayor biodiversidad de plantas cultivadas, se fortalece la resiliencia del agroecosistema productivo, porque no se depende de un solo tipo de alimento. Además, tanto plantas como animales pueden servir como fuente de alimento y para la obtención de sustancias con potencial farmacológico importante.
- Estabilidad climática. Los bosques tropicales y los océanos sirven como sumideros de carbono, absorbiendo el CO2 atmosférico y contribuyendo así con la regulación de la temperatura. Sumado a esto, un ecosistema más biodiverso se puede recuperar con mayor facilidad de los desastres naturales, comparado con uno que tenga poca biodiversidad.
- Cultura e identidad. Los recursos naturales disponibles, como especies maderables, fibras textiles, cueros o frutos empleados para la elaboración de utensilios y artesanías, ayudan a preservar y desarrollar la cultura e identidad de los pueblos, ocupándose en festividades o comercializándose como suvenires típicos para quienes visitan dicha localidad.
- Recreación. El concepto de agro-ecoturismo ha ganado auge progresivamente, por lo que es frecuente encontrar extranjeros que, al visitar Panamá y otras regiones del Neotrópico, están ávidos de buscar nuevas experiencias, en especial en contacto con la naturaleza. Por ello, la opción de ofrecer estancias en el campo en las que se integren cultivos, crianza animal, vida silvestre y turismo, son atractivas y pueden generar ingresos alternativos e interesantes para las comunidades campesinas e indígenas.
- En conclusión, contar con un patrimonio tan importante como la biodiversidad, obliga a desarrollar estrategias que faciliten el aprovechamiento sostenible, con miras a que esta se preserve y sirva para futuras generaciones. Si bien es encomiable los esfuerzos que se están haciendo en materia del cuidado de la naturaleza, falta concientizar más a la sociedad, para que el mensaje no quede como letra muerta. Los cambios constantes demandan también ajustar continuamente los paradigmas.

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