Panamá
Jonrón con bases llenas
- Jaime Figueroa Navarro
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En las mañanas, mi despertador virtual suena antes del amanecer y, lejos de verlo como un sacrificio, lo considero una bendición. Iniciar las jornadas en el gimnasio a las 5 de la mañana es mi manera de agradecer la vida y de cuidar el cuerpo que me ha acompañado durante tantos años. Cada sesión confirma que mantenerse activo no tiene edad, más bien es una disciplina, una actitud y hasta cierto punto un vicio de los buenos.
Con esa convicción asistí al Foro de Deporte de APEDE 2026, deseando destacar el extraordinario trabajo de Pedro Boyd García de Paredes, presidente de la Comisión de Deporte. Gracias a su liderazgo, pasión y capacidad de convocatoria, el evento reunió a voces comprometidas con un mismo objetivo: demostrar que el deporte debe ocupar un lugar central en la estrategia de salud pública de nuestro país.
El mensaje del ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, en su conferencia magistral fue tan sencillo como contundente: la mejor medicina sigue siendo la prevención. Escucharlo fue confirmar algo que quienes hacemos ejercicio con regularidad comprobamos todos los días: pequeñas decisiones cotidianas pueden marcar una enorme diferencia en nuestra calidad de vida.
El relato de una paciente que perdió la visión por una diabetes que desconocía nos recordó que muchas enfermedades avanzan en silencio. Esperar a sentirnos enfermos para actuar suele ser un error que pagamos muy caro la mayoría de los panameños.
Mientras escuchaba al ministro pensaba en mis compañeros del gimnasio. Nadie busca competir ni romper récords. Todos perseguimos algo mucho más valioso: conservar la salud, la independencia y la alegría de vivir. Ese espíritu demuestra que nunca es tarde para empezar a cuidar de uno mismo.
Aquellos que somos veteranos tenemos razones de sobra para mantenernos activos. El ejercicio fortalece el corazón, los músculos y los huesos, mejora el equilibrio y reduce el riesgo de caídas. Pero también alimenta el alma, fortalece la memoria, combate la depresión y nos permite seguir participando plenamente en la vida familiar y comunitaria.
El Foro de APEDE dejó claro que el deporte no debe verse únicamente como competencia o recreación. Es una poderosa herramienta para prevenir enfermedades, mejorar la salud mental y reducir los enormes costos que representan las enfermedades crónicas para las familias, las empresas y el sistema de salud.
También quedó en evidencia que una población saludable es una población más productiva. Promover hábitos saludables no solo beneficia a cada individuo; fortalece la economía, mejora el ambiente laboral y contribuye a construir un país más fuerte y resiliente.
Mientras regresaba a casa, pensé que el verdadero desafío consiste en cambiar nuestra cultura. Debemos dejar de reaccionar cuando aparece la enfermedad y aprender a invertir diariamente en nuestra salud mediante el ejercicio, una alimentación adecuada y los chequeos médicos oportunos.
En Estados Unidos, se ha implementado el sistema de salud preventiva, donde todos los jubilados se someten a exámenes de bienestar anuales para el temprano diagnóstico y tratamiento de males que, de permanecer desapercibidos, al final la factura al estado y sus ciudadanos se ven multiplicadas y la calidad de vida de todos disminuye radicalmente. La implementación de esta sana iniciativa bien valdría la pena implementarla en Panamá.
Como en el béisbol, un jonrón con bases llenas puede cambiar el rumbo de un partido. El mensaje del ministro tuvo ese efecto: nos recordó que la mejor victoria no es curar enfermedades, sino evitarlas. Si este foro logra inspirar a más compatriotas a levantarse, caminar, hacer ejercicio y cuidar su salud, entonces habrá conectado un verdadero jonrón para el bienestar de todo el país.

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