Los fondos del pueblo en los bolsillos de los políticos
Desde 1968 cuando los militares usurparon el poder y criaron el corrompido partido PRD, las arcas del Estado se destinaron para mantener a sus colaboradores en el poder. Para poder lograr esta meta, los perredistas aprobaron todas las leyes de la dictadura y respaldaron a todos los presidentes que fueron nombrados a dedo. Acabaron con todas las instituciones y dejaron en la lata a COFINA, Banco Nacional de Panamá, el IRHE, el IDAAN y el Banco de Desarrollo Agropecuario. La deuda pública aumentó de 600 millones a 6,000 millones.
Los perredistas se triplicaron los sueldos y despilfarraron los fondos del pueblo inflando los costos de todas las obras públicas que desarrollaban los militares. No contentos con sus ingresos crearon los famosos "asesores" en todos los ministerios que reemplazaron las famosas botellas de la vieja guardia, con la diferencia que ya no ganaban B/.175.00 p/m, sino entre B/.4-6.000.00 p/m. Los presidentes recibieron una caja menuda de millones de balboas que manejaron a su antojo sin tener que rendirle cuenta a nadie.
Después del derrocamiento del poder militar en 1989, comenzó el gobierno del presidente Endara a poner orden en las finanzas del Estado. Logró esta meta porque nombró a "Chinchorro" Carles en la Contraloría, Mario Galindo en Hacienda, Lucho Moreno en el Banco Nacional y a Mayín Correa en la Alcaldía de Panamá. Estos ciudadanos ejemplares hicieron el milagro de levantar a este país de los escombros que nos dejaron los militares y los corruptos perredistas.
El gobierno del presidente Endara rebajó los sueldos a todos los altos funcionarios y eliminó a los famosos asesores a sueldo que sangraban injustamente las arcas estatales. El gobierno privatizó a todas las instituciones que representaban pérdidas para el Estado. Lamentablemente se vendió el Intel que sí era beneficioso y no vendieron el IDAAN que sigue siendo un plomo para las arcas.
Con el cambio de gobierno en 1995, los corruptos perredistas subieron de nuevo al poder e hicieron "japai" con los fondos del Estado. Del presidente para abajo se aumentaron los sueldos astronómicamente y nombraron de nuevo los famosos asesores en todas las instituciones ganando entre B/.3-6.000.00 por mes. Sólo la ARI contaba con más de 100 perredistas nombrados como asesores. Había familias perredistas que conjuntamente se llevaban B/.15,000.00 por mes. Ni hablar de cómo los perredistas se adjudicaron las mejores propiedades de la antigua Zona del Canal. Se regresó de nuevo a la vieja práctica de nombrar a los familiares o amiguitos en los mejores consulados extranjeros donde recaudaban millones para sus bolsillos y no para las arcas del Estado.
Esta práctica de enriquecerse a costilla de la nación tiene que parar. Los puestos públicos tienen que adjudicarse a base de calificación y mérito, no porque son parientes, amiguitos o miembros del partido. No es posible que cada vez que tenemos un cambio de gobierno miles de funcionarios pierden su trabajo porque no pertenecen al partido en el poder. El error más grande que cometieron los políticos, fue de aceptar que Panamá entrara en la globalización de un día para otro. Nuestra industria no puede competir con los países vecinos, porque tenemos los sueldos y los servicios públicos más altos de la región. El resultado ha sido funesto para nuestros obreros, porque la fábricas panameñas optaron un cerrar las líneas de producción e importar el mismo producto más barato. Por culpa de los políticos, miles de panameños han quedado sin trabajo. Sin tenerle ninguna lástima a su pueblo. Mireya le perdona 900 millones en impuestos a la Panama Ports Co. y anuncia el aumento de más impuestos para reventar las espaldas de nuestros humildes contribuyentes. ¿Cómo puede ser posible que una presidenta que se jacta de trabajar para su pueblo, permite que las transnacionales que se adueñaron del INTEL y del IRHE nos aumenten injustificadamente el costo de los servicios? La presidenta arnulfista defiende los sueldos altos de sus ministros, lo pasa cortando cintas y a cada rato llama a la Asamblea a sesiones extraordinarias injustificadas. Ni hablar de lo que le cuesta a los contribuyentes los caros viajes al extranjero, para asistir a reuniones con otros presidentes, donde jamás se logra algo beneficioso para nuestros ciudadanos.
Lamentablemente, nuestra Presidenta no convence a nadie, no es un líder, jamás salé por televisión para brindarle mensajes de confianza a su pueblo o dar solucione a nuestros problemas. Sólo habla cuando los perredistas la presionan en la calle. Resalta lo negativo de su administración. Comenzó regalándole relojes Cartier a los legisladores. Compró una flota de lujosos Cadillac para sólo tres días de uso, para luego tener que regalarlos por falta de compradores. Impuso su voluntad para nombrar a Spadafora y a Cigarruista a la Corte Suprema, contra los consejos de la mayoría. ¿Y ahora le perdona 990 millones en impuestos a la Panama Ports Co. a cambio de invertir sólo 200 millones en el ensanche del Puerto de Balboa?
Sean perredistas o arnulfistas lo único que les interesa es "el poder". Hay que cambiar las reglas del juego en nuestro país y crear otro tipo de gobierno donde no existan los partidos politicos.
De continuar la corrupción y los gobiernos incompetentes en nuestro país, estaremos buscando que en un futuro no muy lejano se levante nuestro pueblo enfurecido y mande al retiro permanente a todos los partidos políticos. Mientras existan políticos que creen que las arcas del Estado se crearon para su beneficio y no para el bienestar de nuestro pueblo, nuestro pueblo seguirá pasando hambre y las filas de los desempleados seguirán aumentando.
Los perredistas se triplicaron los sueldos y despilfarraron los fondos del pueblo inflando los costos de todas las obras públicas que desarrollaban los militares. No contentos con sus ingresos crearon los famosos "asesores" en todos los ministerios que reemplazaron las famosas botellas de la vieja guardia, con la diferencia que ya no ganaban B/.175.00 p/m, sino entre B/.4-6.000.00 p/m. Los presidentes recibieron una caja menuda de millones de balboas que manejaron a su antojo sin tener que rendirle cuenta a nadie.
Después del derrocamiento del poder militar en 1989, comenzó el gobierno del presidente Endara a poner orden en las finanzas del Estado. Logró esta meta porque nombró a "Chinchorro" Carles en la Contraloría, Mario Galindo en Hacienda, Lucho Moreno en el Banco Nacional y a Mayín Correa en la Alcaldía de Panamá. Estos ciudadanos ejemplares hicieron el milagro de levantar a este país de los escombros que nos dejaron los militares y los corruptos perredistas.
El gobierno del presidente Endara rebajó los sueldos a todos los altos funcionarios y eliminó a los famosos asesores a sueldo que sangraban injustamente las arcas estatales. El gobierno privatizó a todas las instituciones que representaban pérdidas para el Estado. Lamentablemente se vendió el Intel que sí era beneficioso y no vendieron el IDAAN que sigue siendo un plomo para las arcas.
Con el cambio de gobierno en 1995, los corruptos perredistas subieron de nuevo al poder e hicieron "japai" con los fondos del Estado. Del presidente para abajo se aumentaron los sueldos astronómicamente y nombraron de nuevo los famosos asesores en todas las instituciones ganando entre B/.3-6.000.00 por mes. Sólo la ARI contaba con más de 100 perredistas nombrados como asesores. Había familias perredistas que conjuntamente se llevaban B/.15,000.00 por mes. Ni hablar de cómo los perredistas se adjudicaron las mejores propiedades de la antigua Zona del Canal. Se regresó de nuevo a la vieja práctica de nombrar a los familiares o amiguitos en los mejores consulados extranjeros donde recaudaban millones para sus bolsillos y no para las arcas del Estado.
Esta práctica de enriquecerse a costilla de la nación tiene que parar. Los puestos públicos tienen que adjudicarse a base de calificación y mérito, no porque son parientes, amiguitos o miembros del partido. No es posible que cada vez que tenemos un cambio de gobierno miles de funcionarios pierden su trabajo porque no pertenecen al partido en el poder. El error más grande que cometieron los políticos, fue de aceptar que Panamá entrara en la globalización de un día para otro. Nuestra industria no puede competir con los países vecinos, porque tenemos los sueldos y los servicios públicos más altos de la región. El resultado ha sido funesto para nuestros obreros, porque la fábricas panameñas optaron un cerrar las líneas de producción e importar el mismo producto más barato. Por culpa de los políticos, miles de panameños han quedado sin trabajo. Sin tenerle ninguna lástima a su pueblo. Mireya le perdona 900 millones en impuestos a la Panama Ports Co. y anuncia el aumento de más impuestos para reventar las espaldas de nuestros humildes contribuyentes. ¿Cómo puede ser posible que una presidenta que se jacta de trabajar para su pueblo, permite que las transnacionales que se adueñaron del INTEL y del IRHE nos aumenten injustificadamente el costo de los servicios? La presidenta arnulfista defiende los sueldos altos de sus ministros, lo pasa cortando cintas y a cada rato llama a la Asamblea a sesiones extraordinarias injustificadas. Ni hablar de lo que le cuesta a los contribuyentes los caros viajes al extranjero, para asistir a reuniones con otros presidentes, donde jamás se logra algo beneficioso para nuestros ciudadanos.
Lamentablemente, nuestra Presidenta no convence a nadie, no es un líder, jamás salé por televisión para brindarle mensajes de confianza a su pueblo o dar solucione a nuestros problemas. Sólo habla cuando los perredistas la presionan en la calle. Resalta lo negativo de su administración. Comenzó regalándole relojes Cartier a los legisladores. Compró una flota de lujosos Cadillac para sólo tres días de uso, para luego tener que regalarlos por falta de compradores. Impuso su voluntad para nombrar a Spadafora y a Cigarruista a la Corte Suprema, contra los consejos de la mayoría. ¿Y ahora le perdona 990 millones en impuestos a la Panama Ports Co. a cambio de invertir sólo 200 millones en el ensanche del Puerto de Balboa?
Sean perredistas o arnulfistas lo único que les interesa es "el poder". Hay que cambiar las reglas del juego en nuestro país y crear otro tipo de gobierno donde no existan los partidos politicos.
De continuar la corrupción y los gobiernos incompetentes en nuestro país, estaremos buscando que en un futuro no muy lejano se levante nuestro pueblo enfurecido y mande al retiro permanente a todos los partidos políticos. Mientras existan políticos que creen que las arcas del Estado se crearon para su beneficio y no para el bienestar de nuestro pueblo, nuestro pueblo seguirá pasando hambre y las filas de los desempleados seguirán aumentando.