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Los suicidios y crímenes pasionales, obras de la crisis económica


El alarmante número de suicidios y crímenes pasionales registrado en todo el país, tiene su origen debido a la influencia de los flagelos de la crisis económica, a la proliferación de tantas fiestas populares, al consumo de licores y drogas y como otro complemento, la vanidad de presunción del panameño de querer aparentar más de lo que puede, esos elementos al no encontrar respuestas económicas para cubrir sus necesidades y apariencias se ven abocados a determinaciones deshonestas y nefastas que después la sociedad tiene que lamentar. Para cumplir esas emergencias económicas recurren a los casinos de juego, a las fuentes de agiotismo, a la infidelidad y al juega vivo, presionados y agotados de todos esos inconvenientes, optan por lo peor que es, el suicidio y los crímenes pasionales.
Esas lamentables consecuencias producto de esos flagelos han convertido a la sociedad en un foco de libertinaje social, que no sólo está perjudicando la estabilidad de la familia, también el prestigio de la nación.
El panameño como una triste realidad sufre de una vanidad de presunción de querer aparentar más de lo que puede, quiere participar en todas las fiestas públicas presumiendo lujos costosos y otras apariencias que al no poderlas sostener se ven obligados a la infidelidad y en operaciones clandestinas y deshonestas llegando al extremo del suicidio, los crímenes pasionales y a la desintegración de la unión familiar.
Otro motivo que ha traído grandes consecuencias entre familias, es la ley de mayoría de edad de 18 años del panameño, cuando aún es dependiente de sus padres, donde el padre pierde la facultad jurídica, moral y tradicional sobre sus hijos, es decir, es una ley donde se carea al hijo y al padre en su conducta y deberes; igual que otros procedimientos que señala el Código de la Familia y la Niñez.
Es evidente que esos flagelos en combinación han hecho de la sociedad un ambiente de libertinaje social, donde han afectado la moral, la economía, las buenas costumbres del pasado, la incomprensión y el luto en la familia panameña. Ese libertinaje dentro de la sociedad pareciera ser contagioso, en vista de los casos de crímenes pasionales y suicidios que a cada momento se registran con dolor y preocupación a lo largo y ancho del país.
Debido a este fenómeno social, se hace necesario que le gobierno y las autoridades tomen conciencia y medidas de control y orientación afín de evitar tanto libertinaje dentro de la sociedad, tomando en cuenta que primero debe estar la salud moral y económica de la sociedad, antes de estar protegiendo los intereses de los que auspician la fuente que contribuye en ese dañino libertinaje social de la cual venimos observando desde hace muchos años a lo largo y ancho del país.

101 años de Panamá América

 
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