Más allá de Pechito Parao: el enorme potencial turístico del Darién
Más allá de Pechito Parao: el enorme potencial turístico del Darién
En 2013, al conmemorar los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur, durante uno de mis periodos como Presidente de la Comisión de Turismo de APEDE, lideré la primera expedición de ejecutivos panameños en escalar el cerro Pechito Parao en Darién, desde cuya cima Balboa divisa el Mar del Sur. Acto seguido, exponiendo en una gira ibérica desde Madrid a su pueblo natal de Jerez de los Caballeros, Sevilla y Barcelona, cruzando el charco para dictar conferencias en la Universidad de Massachusetts en Amherst y el Departamento de Estado en Washington, D.C. matizando el hito del evento que complementa al descubrimiento de Colón como claves en el pleno desarrollo universal.
Durante décadas, el Darién ha sido mencionado en el discurso público panameño casi exclusivamente desde la marginalidad, el peligro o la anécdota. El nombre de Pechito Parao se repite como símbolo reduccionista de una región compleja, diversa y profundamente estratégica. Esta narrativa, además de injusta, ha invisibilizado uno de los territorios con mayor potencial turístico, ambiental y cultural de Panamá.
El Darién no es un vacío ni una zona sin historia. Es una región viva, con identidad propia, que ha sido puente biológico, cultural y geográfico entre Norte y Suramérica. Su aislamiento histórico, lejos de ser una debilidad, es precisamente lo que hoy lo posiciona como un destino privilegiado en un mundo donde el viajero busca experiencias auténticas, naturaleza intacta y contacto humano real.
A nivel internacional existe una creciente demanda por destinos que combinen conservación ambiental y turismo responsable. El Darién cumple con todos los requisitos para integrarse a ese mercado, siempre que el desarrollo se realice con planificación, límites claros y participación local.
El senderismo de larga distancia, las rutas de exploración histórica, el avistamiento de aves y la fotografía de paisajes son segmentos turísticos de alto valor agregado que el Darién puede desarrollar sin recurrir al turismo masivo ni a grandes infraestructuras invasivas.
La subutilización del potencial turístico darienita no responde a la falta de atractivos, sino a una ausencia histórica de políticas públicas integrales, inversión sostenida y una narrativa nacional que reconozca al Darién como parte esencial del país. Mientras se siga hablando de la región solo desde el miedo o el prejuicio, será difícil atraer inversión responsable y visitantes interesados en su verdadero valor.
Cambiar esa narrativa implica educación, promoción estratégica y voluntad política. Implica entender que el turismo no es solo hoteles y carreteras, sino planificación territorial, conservación ambiental y dignidad para las comunidades locales.
Apostar por el turismo sostenible en el Darién no es un acto romántico ni ingenuo: es una decisión estratégica. Diversificar la oferta turística panameña, desconcentrarla del eje tradicional y posicionar al Darién como destino de naturaleza y cultura permitiría generar empleo, fortalecer la identidad nacional y proteger uno de los ecosistemas más valiosos del hemisferio.
Ir más allá de Pechito Parao significa abandonar la simplificación y asumir la responsabilidad de mirar al Darién con seriedad, respeto y visión de futuro. El Darién no es un problema que administrar, sino un patrimonio que comprender y desarrollar con inteligencia y creatividad.