default

Punto de Vista Relaciones Públicas, responsabilidad política


En diversos escritos, he recomendado a los partidos políticos establecer “enunciados” concretos que den a conocer sus principios y objetivos; su visión y misión, así como contar con sus respectivos códigos de ética. Procurando, en su comportamiento, el actuar transparente. Consideraciones pertinentes que le permitirán a la ciudadanía alabar o criticar su actuar colectivo o el de sus asociados, fuera y dentro del ejercicio del poder.

El peso de lo escrito y publicado con la debida antelación y su continuidad en el tiempo, así como el seguimiento de tales propósitos, es esencial para satisfacer la curiosidad de presentes y futuros votantes. Estos, al igual que las demás empresas privadas, de todo género, se verán obligados a cumplir con tan esenciales principios corporativos. ¿Deben estar, ellos, exentos de esta precondición, utilizada por quienes compones el sector privado y la verdadera sociedad civil?

Comprendamos que los partidos políticos son empresas privadas a las que se les atribuye la función de gobernar, cuando son electos. La publicación de tales “enunciados” debería ser una de carácter voluntario pero primordial; dada la finalidad que persiguen con su condición.

Dentro de los partidos, ya las ideologías cuentan con un perfil bajo, casi inexistente. Sus actos, fuera del esquema de los “enunciados”, no fortalecerán la confianza en ellos, mediante tales se gana o pierde imagen y por ende popularidad y votos. En el caso del CD este sería un paso valiente y productivo.

Conocidas las tendencias del presidente a ser directo y no esconder lo que piensa, dos aéreas se presentan como necesarias en cuanto a su gestión. Se debe contratar una empresa de relaciones públicas para atenuar exabruptos y estimular el respeto a nuestra institucionalidad, la cual es representada por el Presidente de la República. No se puede esperar respeto si este no se otorga.

Necesario es cuidar la unidad interna del partido, así como la de la alianza. Establecer los mecanismos de comunicación interpartidaria, evitando que la dirección y sus principios sean amenazados por el infiltramiento de unidades políticas especializadas en tales propósitos.

De no trabajarse, diligentemente, tales consideraciones, sobre todo la eliminación de comentarios sueltos e hirientes, la oposición estará feliz y continuará irrespetando el ejercicio gubernamental, con graves consecuencias en la trasmisión y el entendimiento ciudadano, en materia de una efectiva gestión.

Estar reculando, a cada rato, en el desarrollo de sus planes, es inefectivo y demuestra inseguridad. La modificación integral de nuestra constitución es vital. La reforma del Código de Trabajo es necesaria, realineando los derechos adquiridos de los trabajadores, eliminando el cálculo piramidal en cuanto a pago de penalidades y demás recargos, esto no viola sus derechos.

Fuera el clientelismo político.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América