Sócrates 470 a 401 a. de J. C.
- Guillermo Márquez B.
Este personaje griego fue el filósofo más importante de su época. A base de preguntas conducía a las personas a descubrir verdades y expresar sus convicciones. Fue la pureza encarnada en un ser humano. Llegó a decir: -Se aprende en mi escuela donde la verdad y la virtud es lo único que se enseña-.
No dejó Sócrates nada escrito. A no ser por su discípulo Platón la posteridad no habría podido nutrirse de sus sabias enseñanzas. Toleraba con paciencia, tan asombrosa como admirablemente, las quisquillosidades de su mujer, Xantipa. Se esforzaba en dominar todas las pasiones negativas. En una ocasión se reunió en su casa con sus discípulos. Eso no le gustó a ella y comenzó a gritarles. Salieron en silencio hacia la calle junto a la casa a continuar la lección. Xantipa abrió la ventana y les vació un cubo de agua. Y Sócrates, sin inmutarse, dijo: -Es cosa natural que después de los truenos venga la lluvia-. Y continuó la lección.
En otra ocasión un esclavo la causó un perjuicio y Sócrates le dijo: -Si no estuviera encolerizado te azotaría. Pero no te azoto, porque no me gusta dejarme dominar por la cólera-.
Por su franqueza en criticar personajes se granjeó malquerientes. Tras una burda acusación de que con sus lecciones corrompía a la juventud lo procesaron. Autorizado a defenderse, dijo: -Toda mi vida en la que no he hecho nada digno de castigo, ha sido mi defensa-.
La respuesta indignó a los jueces. Lo condenaron a muerte. Visitado en la cárcel algunos discípulos se ofrecieron para que se fugara y se negó diciendo que las leyes había que respetarlas.
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