Panamá
Tras la estela de Colón: Un viaje de pasión y perseverancia por el Caribe
- Jaime Figueroa Navarro
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Cada capítulo del libro de la vida rasga la imaginación. Y el último ha sido tal vez el más fascinante. Iniciando en febrero de 2020, justo antes del brote de la pandemia, con un zarpe de 14 días desde San Antonio, el puerto que sirve a la andina capital chilena rumbo sur, cruzando el estrecho de Magallanes, con anclaje final en Buenos Aires, abordamos el periplo que recién culmina subrayando 3 travesías transatlánticas: en diciembre de 2021 de Roma a Miami; en octubre de 2022 desde Miami a Lisboa y la recién culminada aventura decembrina levando anclas en Barcelona, con antesala africana anterior al epílogo en La Romana.
Viajar por el Caribe es, en muchos sentidos, navegar sobre la memoria del mundo. Cada isla parece guardar un eco antiguo, una historia de marineros, velas tensas y horizontes infinitos. En nuestro recorrido por Saint Maarten, Saint Kitts, Tórtola y la Hispaniola, no solo descubrimos playas y paisajes de ensueños, sino también la huella simbólica de la pasión y la perseverancia de Cristóbal Colón, el navegante que cambió para siempre la forma de entender el mundo, hito subrayado durante nuestra reunión con su descendiente y caro amigo del mismo nombre, el XX Duque de Veragua, en el suntuoso hall del Hotel Palace en la capital ibérica el 2 de diciembre pasado.
Tras 4 jornadas en la mar posterior a soltar amarras en Cabo Verde, África, Saint Maarten fue el primer puerto emocional del viaje. Dividida entre 2 culturas, francesa y holandesa, la isla representa el espíritu que definió los viajes colombinos. Aquí, el mar es un espejo azul intenso que invita a la contemplación. Resulta fácil imaginar la determinación de Colón al enfrentarse a lo desconocido, guiado más por la convicción que por la certeza. Caminar por sus costas es recordar que toda gran travesía comienza con un acto de fe.
En Saint Kitts, la historia se vuelve más tangible. La isla exuberante y verde, parece resistirse al paso del tiempo. Sus antiguas fortificaciones y plantaciones evocan siglos de lucha, trabajo y adaptación. La perseverancia de Colón se refleja en este paisaje firme, que ha soportado huracanes, conquistas y transformaciones sin perder su esencia. Aquí el viajero comprende que descubrir no es solo llegar, sino permanecer y aprender.
Tórtola, con su serenidad casi intacta, ofrece una pausa reflexiva. Sus colinas suaves y calas escondidas convidan al silencio y la introspección. Es el lugar perfecto para pensar en la soledad de los grandes navegantes, en las interminables noches en alta mar, cuando la pasión en seguir adelante era la única brújula. Aquí el Caribe se muestra íntimo, como un secreto compartido entre el viajero y el océano.
El viaje culmina en Punta Cana, donde la energía del Caribe alcanza su máxima expresión. Playas interminables, palmeras en movimiento constante y una vitalidad contagiosa celebran la recompensa de la perseverancia. Si Colón simboliza el inicio de una era de exploración, Punta Cana representa el resultado: un cruce de culturas, caminos y sueños que siguen seduciendo a quienes buscan algo más allá de lo cotidiano.
Este recorrido no solo fue un viaje geográfico, sino también histórico y emocional. Siguiendo la estela imaginaria de Colón, entendimos que la pasión por descubrir y la perseverancia frente a la incertidumbre continúan siendo fuerzas vivas. El Caribe, con su desbordante belleza, nos recuerda que todo gran viaje, como toda gran idea, nace del coraje de atreverse a avanzar hacia lo desconocido.

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