Panamá
Verano de Inclusión: IPHE empodera docentes
- Licdo. Juan Carlos Mas
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- Periodista
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En un país como Panamá, donde la diversidad es nuestra mayor fortaleza, la verdadera inclusión comienza en las aulas. Bajo esa premisa, el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) ha dado un paso gigante este verano, formando a más de 1,200 docentes y técnicos a nivel nacional. Este esfuerzo no es solo un número impresionante: es una inversión humana que beneficia directamente a más de 18 mil estudiantes con condición de discapacidad, abriendo puertas a un futuro más equitativo.
Imaginemos por un momento el impacto. Cada docente capacitado regresa a su aula con herramientas concretas: estrategias para adaptar lecciones, técnicas para fomentar la autonomía y métodos para detectar fortalezas ocultas en niños y jóvenes que, hasta ahora, enfrentaban barreras invisibles.
Se trata de “capacitar para aprender"; es una filosofía, desde el punto de vista de quien escribe, que reconoce que el aprendizaje no es unidireccional. Cuando empoderamos a los educadores, estos, a su vez, desatan el potencial de sus estudiantes. En el IPHE, esto se traduce en talleres prácticos sobre educación especial, uso de tecnologías y protocolos de inclusión que llegan desde Darién hasta Chiriquí, incluyendo todas las comarcas, abarcando todo el territorio nacional.
Este verano, en medio de las vacaciones que suelen ser sinónimo de pausa, el IPHE eligió la acción. Más de 1,200 profesionales —maestros de primaria, pre media y media, así como especialistas en terapia física, terapia ocupacional, psicólogos, estimuladores tempranos, trabajadores sociales, fonoaudiólogos y consejeros en rehabilitación, se sumergieron en sesiones intensivas, durante dos semanas.
El resultado inminente: aulas transformadas donde un estudiante con discapacidad visual ya no es un desafío, sino una oportunidad para innovar; donde el autismo no limita, sino que enriquece el grupo. Beneficiar a más de 18 mil estudiantes significa multiplicar por miles las historias de éxito: un niño que lee por primera vez con braille, una joven que participa en debates con apoyo visual, familias que ven progresos reales.
Pero vayamos más allá de los datos. En Panamá, donde el 10% de la población tiene alguna discapacidad según cifras oficiales, iniciativas como esta combaten la exclusión estructural. No se trata solo de cumplir normativas; es humanizar la educación.
El IPHE demuestra que, con la voluntad política de la actual administración y recursos bien dirigidos, podemos pasar de la teoría a la práctica. ¿Cuántas mentes brillantes hemos perdido por falta de preparación docente? ¿Cuántos talentos panameños esperan ser descubiertos? Por eso la capacitación permanente de esta noble institución, responde a estas preguntas con hechos concretos.
Claro, quedan retos: extender estas capacitaciones a zonas rurales más remotas, integrar tecnología digital en todas las regiones y medir impactos a largo plazo. Pero el IPHE ya ha encendido la chispa.
Invito a las familias y a la sociedad civil a respaldar este modelo. Porque cuando capacitamos para aprender, no solo educamos; construimos un Panamá más justo, inclusivo y próspero.

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