Una embarcación de la Armada uruguaya partió hoy con destino a Haití con dos plantas potabilizadoras de agua, alimentos y medicamentos para atender a los damnificados por el sismo registrado en enero en el país caribeño.
La partida del buque "General Artigas" desde Montevideo fue presenciada por el presidente de Uruguay, José Mujica, y su ministro de Defensa, Luis Rosadilla, así como por altos mandos castrenses.
El barco, que hará escalas en Natal (Brasil) y La Cruz (Venezuela), transporta una carga total de 120 toneladas de ayuda valorada en 451.000 dólares.
Además de las dos plantas, donadas por Obras Sanitarias del Estado (OSE, la empresa estatal de agua potable), el barco lleva 40 toneladas de alimentos y cinco de medicamentos, así como juguetes recolectados por la Intendencia de Maldonado, vecina de Montevideo.
Cuenta asimismo con una carga de 34 toneladas de semillas de maíz, porotos negros y 1.600 kilos de utensilios para cultivar, como parte de una ayuda coordinada con las autoridades argentinas.
El "General Artigas", que regresará al país después de realizar una travesía de noventa días con combustible provisto por Venezuela, permanecerá en puerto Príncipe veinte días.
OSE envió en el pasado al país caribeño cuatro plantas potabilizadoras de agua similares que están al servicio de las tropas uruguayas que integran la Fuerza de Paz de las Naciones Unidas en Haití (Minustah).
Las tropas suman 1.163 hombres, la mayoría del Ejército, pero también de la Armada, Fuerza Aérea e incluso policías. Uno de ellos, el teniente coronel Gonzalo Martirené, falleció en enero pasado por el derrumbe del edifico de la ONU en Puerto Príncipe, a causa del sismo.
Poco después de la catástrofe un grupo de rescate, integrado por cinco uniformados del Ejército uruguayo con sus respectivos perros adiestrados, estuvo en la nación caribeña para participar en la tarea de búsqueda de supervivientes.
Consultado sobre la posibilidad de que Uruguay aumente el número de uniformados desplazados a Haití como parte de la Minustah, Rosadilla dijo este viernes que su país "tiene disposición" a hacerlo, pero aclaró que la decisión depende también de la ONU y que, en caso de concretarse, "no va a darse de inmediato".