Provincial de los jesuitas en Colombia defiende a un sacerdote amenazado


El provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, Francisco de Roux, salió hoy en defensa del sacerdote Javier Giraldo, investigador y activista de derechos humanos víctima de una campaña de difamación y amenazas a partir de grafitis.


De Roux dijo que Giraldo "es un auténtico jesuita de profunda vida interior" y "un compañero incansable de las comunidades pobres y desplazadas por la guerra".


En un comunicado divulgado en Bogotá, el superior colombiano de la Compañía de Jesús reiteró su reconocimiento a la "grandeza moral" de Giraldo e invitó a quienes buscan la verdad y la justicia a que lo rodeen con su "apoyo moral".

 

Giraldo está vinculado con el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), de su orden religiosa, y también acompaña experiencias como la de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (noroeste), conformada por antiguos desplazados que en 1997 se declararon neutrales ante el conflicto armado interno.


Desde hace varios años, el jesuita ha sido víctima de amenazas e intimidaciones, las más recientes de ellas mediante unas pintadas que han aparecido en Bogotá desde el pasado 22 de abril.


En una de ellas se invita a una "acción nacional" en "contra del cura marxista", en tanto que otra dice que "Javier Giraldo" es igual a "muerte".

 

Estos grafitis "buscan destruir su buen nombre y autoridad moral", se lamentó De Roux, para advertir que también "incitan a asesinarlo"


"Él es miembro de nuestra comunidad y (...) tiene todo el apoyo de la Compañía de Jesús en su lucha por los derechos humanos", agregó el superior de la orden, y resaltó la trayectoria de Giraldo, quien por más de 30 años ha acompañado a víctimas y denunciado a violadores de los derechos humanos.


De Roux subrayó que Giraldo "ha acompañado esas denuncias con todas las pruebas y pedido a la Justicia colombiana que actúe. Ha sido testigo extraordinario de la manera como esta Justicia ha dejado en la impunidad a los criminales".

 

Por ello, en su fuero interno, Giraldo decidió no comparecer para rendir declaraciones ante las autoridades judiciales, recordó el superior de los jesuitas, para admitir que esta postura contradice la obligación de acatar las instituciones.


"Sin embargo, somos testigos de que es la integridad moral de Javier lo que lo ha llevado a esta posición de conciencia", continuó De Roux, quien dijo que lo "respeta profundamente" en dicha decisión, con la que "él pone en primer lugar la fidelidad a su conciencia y su coherencia y autenticidad humana aún a riesgo del castigo a que pueda ser sometido por esta misma Justicia".


En contra de los señalamientos de sus detractores, Giraldo no es ni ha sido guerrillero y es un convencido de que el Estado y sus fuerzas de seguridad "deben estar al servicio de la vida y de la integridad de todos y de todas", añadió De Roux.

 

"Javier no tiene más armas que convocar a que se diga la verdad sin ofrecer recompensas a nadie para que sea fiel a su conciencia", enfatizó De Roux, y apuntó que "por eso ha rechazado con decisión la compra de testigos en la Justicia colombiana. Por eso, jamás ha aceptado que lo cuiden con armas de ninguna clase".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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