Las casas sirvieron de hogar a familias norteamericanas que laboraron en el Canal de Panamá, y aquellos profesionales panameños que residían cerca de las esclusas de Gatún.
Jacobo Salas, legislador arnulfista indicó que cuando la ACP presentó ante la Asamblea Legislativa, él personalmente protestó por la acción ejecutada a través de la institución, que sostiene que es más costoso mantenerlas que derribarlas.
Mencionó que mientras la ACP malgasta recursos económicos en destrozar viviendas en buen estado y de sólida construcción, se invierten B/.25 millones en sistemas de informática que no han brindado los resultados esperados.
Detalló que además se han invertido B/.5 millones en brazos hidráulicos para las esclusas, que han provocado 300 llamadas de servicio, de las que 26 corresponden a barcos retrasados en su instalación.
"Si hay dinero para gastarlo de una manera irracional, no existen excusas para derrumbar casas sosteniendo que no se cuenta con recursos para repararlas", expresó Salas.