Para investigar y manejar los casos de tráfico de personas que, cada vez con más frecuencia, se detectan en el área limítrofe entre Panamá y Costa Rica, autoridades de ambos países han creado la Comisión Permanente para la Protección y Asistencia a Migrantes en Condiciones Vulnerables.
Puesta en funcionamiento con el apoyo de la Organización Internacional sobre las Migraciones (OIM), el mencionado comité anunció recientemente que recurrirá a la contratación de un equipo de investigadores para que se establezcan en la frontera entre ambos países y puedan documentar los casos que se registran en la actualidad.
La OIM asegura que una vez se obtenga este diagnóstico, se podrá trabajar con planes específicos para combatir mejor el delito.
Según informes, el área de Paso Canoas es utilizada por coyotes para el tráfico de personas procedentes de Centroamérica y de Suramérica, sin embargo, no existen estadísticas precisas de la cantidad de casos que se generan.
Además, no se descarta que muchas de estas personas que ingresan ilegalmente tengan que trabajar para cubrir los costos de traslados, por lo que son explotados por sus coyotes.
Explotación laboral
Para Edwin Valverde Ricona, de la Dirección Regional de la Fuerza Pública de Costa Rica con sede en Corredores, uno de los problemas que se pueden estar dando es el de traslado para explotación laboral, debido a la necesidad que hay en los países de Centroamérica y a la bonanza económica de la cual goza Panamá.
“Hay que tener claro que la explotación laboral se da en mujeres de grupos vulnerables y muy pobres, cuyas edades van de los 12 a los 17 años”, indicó.
Añadió que otro hecho significativo es que Panamá se ha convertido en un corredor para ilegales de Colombia y Ecuador.
Vigilancia panameña
Por su parte, el director regional del Servicio Nacional de Migración, mayor Moisés Cortés, dijo que una vez se realiza el proceso y se corrobora que es un caso de trata de personas, los casos son remitidos a las autoridades del Ministerio Público para que se investiguen.
Explicó que junto a la OIM se está capacitado a todo el personal que labora en las áreas fronterizas para que puedan detectar este delito y sepan qué hacer.
“Tenemos conocimiento de que la trata de personas no solo se da con personas que entran al país, sino también al momento de sus salidas, pues hay grupos dedicados a captar víctimas al momento de entrar y salir de Panamá”, señaló.
Labor de OIM
Para Gonzalo Medina, coordinador de programas de la OIM, la trata de personas es uno de los delitos que más atenta contra los derechos humanos y en Panamá, desde 2011, se reconoce este delito en todas sus modalidades.
Añade que se conoce como trata de personas la captación y traslado mediante el engaño y uso de la fuerza con el objetivo de la explotación, la cual puede ir desde la sexual, la laboral, mendicidad forzada, tráfico de órganos y matrimonio en servicio.
El Código Penal panameño contempla sanciones tipificadas con 15 años para delitos de tráfico simple y 30 para delitos de tráfico agravado.
El integrante de la OIM asegura que Panamá es un atractivo para que se incremente el flujo de extranjeros, no obstante, se han detectado también problemas de panameños siendo víctimas, pero en menor escala.
Como ejemplo recordó lo ocurrido hace un año aproximadamente, cuando se detectó que indígenas panameños que participaban en la cosecha de café en Costa Rica fueron víctimas de grupos organizados y obligados a pedir limosnas.