Después de un mes de haber salido de su casa a realizar la pesca artesanal, Adrián Vázquez De La Cruz regresó a su hogar en Río Hato sur, en Antón, provincia de Coclé.
El joven y su familia llegaron a la casa en la madrugada de ayer, a eso de la 1:00 de la mañana. Fue recibido por sus vecinos y otros familiares con pancartas y fuegos artificiales.
Sin embargo, no hubo fiesta, pues están de luto por la muerte de sus amigos Fernando Osorio, de 16 años, y Elvis Oropeza, de 30, aunque sí hubo oraciones de alabanza por el milagro ocurrido.
“Santy”, como lo llaman en Río Hato, no ha conversado con los medios de comunicación aún y es poco lo que ha hablado con sus vecinos porque no está preparado para contar lo duro que fue su vida por casi 30 días en alta mar, dijo su madre Nilsa De La Cruz, conocida como “Sabina”.
Con una sonrisa que irradiaba su rostro, ayer la madre de “Santy” dijo que su hijo está un poco flaco por todo lo que vivió: hambre, insolación, sed y sobre todo el terror de saber que sus amigos ya no están con él.
En la casa de “Santy” estaban sus hermanos, tíos, abuelos y algunos vecinos, pero el joven se mantuvo en su cuarto. Aunque su madre dijo que está muy afectado, aseguró que Adrián está más tranquilo porque su familia está con él.
“Hasta me comentó que quiere escribir un libro de lo que vivió en este naufragio que le cambió la vida”, dijo la señora “Sabina”.
“Santy” se atenderá con un psicólogo en Aguadulce por lo difícil que resultó este naufragio, en el que dos de sus amigos perdieron la vida. Luego su médico y él decidirán cuándo hablará y si contará a los medios la historia dolorosa que no logra borrar aún de su mente.
Odilia Ramírez, vecina de “Santy”, lo describe como un muchacho sano que salió con dos amigos a pescar para llevar ingresos a su hogar y comprar algo para vestir en Semana Santa. Agregó que este joven es un milagro de Jesús Nazareno y del Cristo de Esquipulas, a quien le deben que él haya regresado con bien a casa.