El temor se ha apoderado no solo de los padres de familia que ven con preocupación el peligro que corren sus hijos, sino también de los propios docentes que les corresponde estar atentos ante cualquier amenaza de destrucción.
Amarilis Quintero fue una de las alumnas que tuvo la oportunidad de estudiar cuando esta escuela estaba en plena vida útil. Al convertirse en educadora, regresó a su alma mater y aún no han logrado conseguir que se vuelvan a construir estos salones de clases.
Esta escuela fue construida por el gobierno norteamericano en 1946, a través de la Alianza para la población, que terminó en 1964. El peor enemigo de estos salones es la polilla, que cada día se come más la madera.
El asma y las alergias tanto en los niños como en los educadores están a la orden del día, y cada vez representa un mayor peligro la condición de estas estructuras para la población infantil.
Ante la falta de apoyo que han sentido los residentes de Volcán por parte de los gobiernos, que a pesar de las solicitudes no han procedido a hacer efectiva la partida correspondiente, los educadores y padres de familia han organizado un comité denominado "Pro Rescate y la Reconstrucción de la Escuela Nueva California".
Para este próximo 17 de mayo, los educadores y padres de familia han convocado a una manifestación pacífica para exigir respuestas a las notas que han enviado al ministro de Educación, Miguel Ángel Cañizales, y al presidente de la República, Martín Torrijos.
Una de las columnas que sostiene uno de los salones ya se desprendió del piso donde estaba ubicada, y el techo se mantiene inclinado, que con solo una brisa fuerte como las que soplan en tierras altas, puede derrumbarla.
Ovidio Rodríguez, maestro de uno de los 20 grupos que asisten a estos salones donde se imparten clases en doble jornada, explicó que el problema ha empeorado, al punto que ya hay salones que no les llega el suministro de energía eléctrica, deteriorando la calidad de la educación en esta escuela primaria.
"Enfrentamos tantas incomodidades, a punto que la educación de los niños es la que se ve afectada. Nosotros que trabajamos en la tarde tenemos serios problemas, porque cuando llueve se oscurecen tanto los salones y no hay luz. Es casi imposible darle una buena educación a los estudiantes", dijo.
En tanto, Rosa Mora, madre de familia, aseguró que este problema viene de arrastre: nadie quiere dar respuestas y hace tres años hicieron el intento de pedir ayuda y fue en vano.
"Me ha tocado ver tanto niños como maestros, cuando los llevan al hospital con fuertes alergias y otros con el asma. Mi temor es que aquí en Volcán corre una brisa tan fuerte que muchas veces levanta las hojas del zinc y eso da miedo", dijo.
Exigirán respuesta en una manifestación que se llevará a cabo el jueves 17 de mayo.
Este medio intentó buscar la reacción de la Dirección Regional de Educación, pero la directora no se encontraba y no fue posible localizarla a su teléfono celular.
La escuela carece además de un sistema eléctrico.