La sandía, uno de los rubros principales para los agroexportadores de la provincia de Herrera, entra a partir del mes de enero -y hasta el próximo mes de marzo- en su periodo de siembra y cosecha, por lo que productores independientes y compañías exportadoras trabajan en la adecuación de tierras y semilleros, en preparación para la temporada.
En los terrenos cercanos a los ríos Parita y Santa María, se empiezan a ver los primeros movimientos de trabajo.
En la comunidad de El Rincón, un grupo de 11 moradores agremiados en la cooperativa San Judas Tadeo realizan los semilleros de la variedad quetzalí, que luego serán exportadas a mercados europeos.
Los agremiados -en su mayoría mujeres- pertenecen al grupo de productores beneficiados con el proyecto Pro Rural, y se reunieron con las autoridades de Comercio Exterior (Vicomex), con quienes trabajarán de la mano para sacar adelante las once hectáreas de cultivo que poseen.
Para los productores, cultivar cada hectárea de sandía tiene un costo aproximado de 4,000 dólares, gastos que cubrirán con un capital semilla otorgado por el programa, y que a la vez les permitió comprar maquinaria y otros insumos necesarios.
“Nuestra cosecha está garantizada, ya que tenemos un acuerdo con la empresa Potuga Fruits, que nos comprará la producción para luego ser exportada”, explicó Erika De León, presidenta de la cooperativa.
A través de su aliado comercial, los miembros de la cooperativa San Judas Tadeo lograron un acuerdo que les permite a ellos poner la mano de obra, mientras que las semillas e insumos para el cultivo son otorgados por la empresa, que luego realizará el proceso de envío de la fruta al mercado europeo, donde es muy apreciada por su dulzura.
De León explicó a Panamá América que por cada hectárea sembrada se requieren un total de 78 bandejas de semillero, las cuales producen 128 plantones cada una. Estas bandejas son sembradas en el patio de la asociación por los mismos productores y sus familias, involucrados en el proceso.