Para todos los que buscan tener una vida larga y placentera, la historia de Petra María Cortés puede ser un buen punto de referencia, pues, para esta abuela con cien años cumplidos en este mundo, el amor por la vida y la actitud frente a las dificultades son las herramientas fundamentales para llegar a viejo con una sonrisa en los labios.
Y es que con sólo pasar unos minutos con esta abuela tan especial, quien hoy vive en el Hogar Leonístico para Ancianos de Azuero, es aprender a valorar la vida, pues ella transmite alegría y optimismo a todos los que la conocen y -con cien años vividos- aún conserva la vitalidad de sus años mozos a pesar de los padecimientos de salud que la aquejan.
La música, el tamborito y la alegría desbordante, así como la fe en Dios son parte de los ingredientes que nunca deben faltar en la mochila de quienes tienen el deseo de vivir muchos años, además de un corazón cargado de los sueños e ilusiones que le van dando sentido a la vida, tal como lo aconseja esta elegante y jovial abuela.
Petra María nació en el pintoresco pueblo de Sábana Grande de Los Santos, un 27 de abril de 1906 y allí vivió hasta que en 1994 llegó al Hogar de Ancianos con su compañero Lucas Díaz Alonso y, desde entonces, se convirtió en una amiga especial en este lugar, donde ha compartido tristezas y alegrías junto con los otros abuelos con los que convive.
Tal como lo relata la hermana Sonia Cabrera, del Hogar, Petra ha sido bendecida por Dios con la larga vida, ya que -con cien años cumplidos- aún conserva la lucidez y es capaz de conversar, decir chistes y transmitir a otros ese entusiasmo que la hace una persona muy especial, que está en el corazón de quienes la conocen.
A pesar de que ahora confronta problemas de salud, ella sigue viendo la vida con alegría, y agradece a Dios por todo lo que ha recibido. Y es que fue en este Hogar para Ancianos donde terminó de realizarse como persona, pues aquí se casó por la Iglesia con su amado Lucas en una ceremonia religiosa presidida por el padre Francisco Iturbe, y con velo y corona, Petra realizó este sueño; esta unión recibió la bendición de Dios.
Petra y Lucas vivieron en el Hogar como pareja hasta la muerte de él, hace unos años; sin embargo; ella ha seguido adelante y -durante las celebraciones especiales- disfruta de los momentos junto a sus compañeros y las personas que van a pasar algún rato con ellos, mientras espera con ansias la visita del único hijo que le queda de los dos que le regaló Dios.
"Recuerdo que antes todo se vivía con calma y la mujer se cuidaba mucho, no como ahora que tener hijos parece ser cualquier cosa", relató esta abuela, quien mencionó que, durante sus dos partos, ella demoraba varios días para bañarse con agua fría, y se cubría la cabeza por muchos días, porque hay que tener claro que -para vivir mucho- no sólo hay que cuidar el alma, sino también el cuerpo.
Durante la celebración de su centenario, la abuela Petra, como todos la llaman, compartió con varias agrupaciones de Chitré que quisieron acompañarla a apagar sus cien velitas, entre ellos, un grupo de jóvenes de la Iglesia del Rosario que, admirados por la abuela Petra, apuntaron sus consejos con la esperanza de llegar -como ella- a esta edad deseada con la misma vitalidad que aún la acompaña.
La abuela Petra también conversó de lo mucho que han cambiado los tiempos, ya que, asombrada, señalaba que en su época no se veía tanta violencia como ahora.
Aseveró que es triste que niñas, hoy día, resulten embarazadas y que no cuiden sus cuerpo.
Alegó que los padres muchas veces tienen la culpa de lo que está pasando con los jóvenes, porque no se sientan a dialogar con sus hijos, para saber lo que les está pasando.
Mencionó que ahora los padres les falta ser más estrictos y no ser tan condescendiente, pues es necesario corregir a los hijos sin violencia, pero con amor y mano dura.
Alegó que antes si un hijo no obedecía a su padre, se le castigaba para que aprendiera y por eso no se veía tanta delincuencia, violencia y embarazos como ahora.
A pesar de todo y a su avanzada edad, la abuela Petra no deja de aconsejar a los jóvenes y adultos que la conocen.
Siempre con una sonrisa los motiva a seguir adelante y a estudiar que es la clave del éxito para triunfar en la vida.
Petra María nació en el pintoresco pueblo de Sábana Grande de Los Santos, un 27 de abril de 1906, y allí vivió hasta que en 1994 llegó al Hogar de Ancianos con su compañero Lucas Díaz Alonso.
Aunque actualmente afronta problemas de salud, no deja de agradecer a Dios por permitirle vivir y regalarle fuerzas.
A sus cien años no se rinde frente a las adversidades
La abuela es muy querida por las personas que la conocen y que han aprendido a escuchar sus consejos.