Colocar la villa o nacimiento para recordar aquella noche en Belén cuando nació el Niño Dios es una de las tradiciones más hermosas que no pierden vigencia en la ciudad de Chitré.
En cada casa es fácil encontrar un nacimiento, ya sea grande, pequeño, reciclado, de madera o cartón. Pero también están los más elaborados, aquellos que guardan cada detalle, y en los que sus propietarios invierten tiempo y mucho ingenio para decorarlo.

En la urbanización Miramar de Chitré se encuentra la verdadera casa de los nacimientos, donde la devoción de la familia por el pesebre donde nació Jesús es tal que poseen una vasta colección, desde miniaturas hasta la gran villa que ocupa toda la parte frontal de la residencia.
Para la familia Moreno, propietaria de la residencia, es más que un asunto de decoración. Es resaltar el valor de la sagrada familia que recibió a Jesús, y brindar a otros la oportunidad de vivir en alegría las fiestas.

Son más de 50 nacimientos los que posee la familia en cada rincón de su hogar. Cada uno tiene una historia, una peculiaridad que lo hace único, y ocupa un espacio importante para la familia, relató Concepción de Moreno, propietaria de la gran colección.
Aseguró que algunos provienen de otros países, como Israel, México y Ecuador, y otros son tan pequeños que caben en la palma de una mano.
Todos tienen distintos materiales, colores y formas, de acuerdo con la región geográfica a la que representan.
“Cada vez que voy de viaje o alguien de mi familia, buscamos un nacimiento diferente para agregarlo a nuestra colección, que es tal que perdimos la cuenta de cuántos tenemos”, indicó.
En la parte externa de la casa está el que más llama la atención de los visitantes. Se trata de un nacimiento de gran tamaño, confeccionado con cientos de piezas que recogen distintos parajes de la época, el cual tiene una historia familiar de más de 15 años.
Llama la atención de grandes y adultos que transitan por el lugar, quienes no dudan en detener sus vehículos y apreciar la villa, que tiene su propio riachuelo, en el cual el agua corre y atraviesa el paraje.
Es sin duda una muestra del ingenio de los moradores, así como el fervor religioso que caracteriza a esta región del país.
Cada año le agregan al nacimiento un elemento nuevo para que crezca
La señora de Moreno expresó que una de sus hijas, que es arquitecta, es la encargada de darle forma al nacimiento más grande. Hace la cueva donde va el pesebre, las montañas, entre otros pasajes.
“Cada año tratamos de agregar algo distinto al nacimiento para lograr nuevos aspectos y que crezca”, dijo De Moreno.
Este año, por ejemplo, agregaron al nacimiento el circo romano, con figuras de soldados de la época montados sobre caballos. Esta nueva área complementa el desierto con todo y sus camellos; el área de pastoreo de ovejas; criadero de cerdos y ganado; la villa obrera con panaderos y artesanos, entre otros.
Así como el de la familia Moreno, existen otros pesebres en la región, en los que sus dueños invierten mucho tiempo y recursos para brindar un bonito espectáculo a familiares y visitantes. Tal es el caso del profesor Alfredo Falck, en el corregimiento de Llano Bonito, quien también arma en su residencia un enorme pesebre.
- 50 nacimientos hay en la residencia de la familia Moreno, en la urbanización Miramar de Chitré.