Regresa la normalidad a una cárcel uruguaya tras un conato de huelga de hambre


La normalidad regresó hoy al penal de Libertad, ubicado a las afueras de Montevideo, después del conato de huelga de hambre que iniciaron cerca de 300 internos el pasado fin de semana en protesta por la muerte de dos reclusos durante un incendio la noche de Fin de Año.


Fuentes del ministerio del Interior confirmaron a Efe que la situación en la prisión "es la normal para un establecimiento carcelario" y que la huelga de hambre se redujo tan sólo a la negativa de los internos de retirar sus alimentos durante el día posterior al incendio.


La tímida protesta fue protagonizada por los internos que viven en el sector donde se desató el fuego, y pese a su escaso seguimiento, la Dirección Nacional de Cárceles de Uruguay decidió realizar un control médico inmediato de los huelguistas, aún antes de conocer el número exacto de presos que se negaba a comer.

 

Los internos protestaban porque, a su juicio, los guardias de la prisión tardaron mucho tiempo en socorrer a sus compañeros fallecidos, suegro y yerno respectivamente, presos por narcotráfico y que incendiaron sus colchones para impedir su trasladado a otra prisión.


El Comisionado Parlamentario de prisiones, Alvaro Garcé, señaló a los medios uruguayos que los presos se quejaban de que los guardias tardaron entre 30 y 50 minutos en controlar el fuego, que surgió en dos puntos distintos de la prisión, y que cuando los bomberos consiguieron apagar las llamas los reclusos ya habían muerto por asfixia.


Fuentes de la prisión informaron a Efe que el incendio solo afectó el interior de la celda, que quedó devastada, y pudo ser controlado por el propio personal de guardia antes de que llegaran los bomberos.

 

Asimismo, fuentes del ministerio confirmaron que la calma retornó al penal de mujeres de Cabildo, también en Montevideo, donde las viudas de los muertos en el Penal de Libertad, que son madre e hija y que también cumplen condena por narcotráfico, quemaron mantas y realizaron destrozos en el mobiliario de la cárcel en represalia por que no se les permitió asistir al entierro de sus esposos.


El pasado mes de agosto cinco reclusos murieron y dos policías resultaron heridos en un incendio en otra prisión de la periferia de Montevideo, que se produjo cuando los reclusos incendiaron los colchones de la celda donde se encontraban recluidos como medida de protesta y los humos tóxicos los asfixiaron antes de que pudieran ser rescatados.


Debido a estos incidentes, el Gobierno uruguayo evalúa la compra de colchones ignífugos para distribuir en las cárceles y evitar este tipo de incidentes.

 

Los últimos datos oficiales disponibles, de 2007, señalan que la población carcelaria en Uruguay es de unas 8.000 personas.


Pese a ser uno de los países de la región con menores índices de criminalidad, Uruguay tiene uno de los índices más altos del mundo de población encarcelada, según datos de Naciones Unidas.


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101 años de Panamá América

 
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