El exsenador por Pensilvania Rick Santorum abandonó hoy su campaña para la candidatura presidencial por el Partido Republicano y dejó el camino libre al exgobernador de Massachusetts Mitt Romney para enfrentarse a Barack Obama en las elecciones de noviembre.
En una rueda de prensa convocada en Gettysburg, en Pensilvania, su estado de origen, Santorum, representante de las posiciones más tradicionales republicanas, hizo pública su decisión, tomada en familia en las últimas horas, coincidiendo con el paso otra vez por el hospital de su hija menor, Bella, afectada por una enfermedad congénita grave.
Santorum, católico ferviente, padre de familia numerosa, se había convertido en un rival muy molesto para el moderado Romney, pese a sus menores recursos, debido al amplio apoyo que encontraba entre la base evangélica y rural del partido.
Ganador de las primarias republicanas en once estados, entre ellos el simbólico Iowa, que marcó en enero el comienzo de la carrera, el exsenador había conseguido hasta ahora 275 delegados para la Convención que proclamará al candidato republicano a finales de agosto en Tampa (Florida), frente a los 659 de Romney.
Santorum agradeció hoy a todos los simpatizantes y votantes su apoyo durante casi un año de campaña, en la que trató, dijo, de "devolver la esperanza" al país recuperando los valores tradicionales de la familia, la religión y la libertad individual.
"Esta campaña presidencial ha terminado para mí pero seguiremos luchando por nuestros principios", dijo rodeado de su mujer y sus hijos.
La "suspensión" de la campaña le permite seguir recaudando fondos, aunque en términos prácticos equivale a una retirada de la lucha.
"Milagro tras milagro esta carrera parecía imposible cuando la empezamos. (...) La campaña se termina, pero la lucha continúa", subrayó.
El exsenador había tenido de hecho que abandonar durante los últimos días sus actos de campaña por la hospitalización de su hija Bella, de tres años, que sufre una enfermedad genética llamada Trisomía 18, por la que tiene problemas de desarrollo.
Romney, de perfil moderado en cuestiones morales y propietario de una gran fortuna obtenida con las finanzas, afianzó la semana pasada su condición de favorito tras su incontestable victoria en las primarias de Maryland, el Distrito de Columbia (D.C) y Wisconsin.
Aunque teóricamente continúan en la pugna otros dos aspirantes, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich y el congresista ultraliberal Ron Paul, el camino queda despejado para la confirmación de Romney, ya que ninguno de ellos alberga ya la esperanza de alcanzar al exgobernador.
Romney ha basado su campaña en la difícil situación económica del país y sus discursos comenzaban ya a centrarse casi exclusivamente en Obama como rival.
Hoy, precisamente, el presidente volvió a hacer campaña con un tema especialmente elegido para marcar las distancias respecto a Romney: la propuesta de gravar las grandes fortunas y defender a las clases medias.
Romney emitió un comunicado, tras conocer su retirada, en el que describió a Santorum como "un competidor capaz y valioso" y lo felicitó por la labor realizada a lo largo de estas primarias.
"Se mostró como una voz importante de nuestro partido y en el país. Ambos reconocemos que lo más importante es dejar atrás los fracasos de los últimos tres años, y encaminar a Estados Unidos por la senda a la prosperidad", añadió Romney.
Desde que empezaron las primarias y caucus (asambleas locales) el 3 de enero, Santorum había ganado las contiendas en los estados de Alabama, Colorado, Iowa, Kansas, Luisiana, Minesota, Misisipi, Misuri, Dakota del Norte, Oklahoma y Tenesí.
Tras la renuncia de Santorum y con el apoyo de 659 delegados, el exgobernador de Massachusetts puede considerarse a partir de ahora como el candidato que el Partido Republicano proclamará para enfrentarse en noviembre al actual presidente, Barack Obama.
Raquel Godos
Santorum, aglutinador de los más conservadores que puso en evidencia a Romney
Washington, 10 abr (EFE).- El exsenador por Pensilvania Rick Santorum, que renunció hoy a la candidatura presidencial por el Partido Republicano en EE.UU., se postuló como el más católico de los aspirantes en liza y aunque no convencía en un principio, ha puesto en evidencia la falta de apoyos del favorito, Mitt Romney.
Ganador de las primarias republicanas en 11 estados, entre ellos la simbólica plaza de Iowa, Santorum había conseguido situarse segundo en la carrera antes de la convención que proclamará al candidato republicano a finales de agosto en Tampa (Florida), al obtener 275 delegados, frente a los 659 de Romney.
Hijo y nieto de inmigrantes irlandeses e italianos, y casado desde hace 21 años con Karen Garver, a los 53 años de edad y con siete hijos, Santorum emprendió hace un año su campaña por la candidatura presidencial pese a que las encuestas apuntaban a que sus posibilidades eran reducidas.
La enfermedad genética que sufre su hija Belle, de tres años de edad, le había llevado a interrumpir la campaña en varias ocasiones, pero la hospitalización de la pequeña este fin de semana ha sido una razón de peso para su abandono, sumada a unos resultados aún lejos de los 1.144 delegados necesarios para ganar la nominación.
Su discurso conservador, católico, antiabortista y tradicionalista, le granjeó los apoyos del sector más conservador, de evangélicos y de las bases rurales del partido, con cuyos votos puso en evidencia la falta de "golpe" de Romney, exgobernador de Massachusetts, favorito en la encuestas y el que más fondos ha recaudado.
A Santorum en la escuela secundaria le llamaban "Gallo" por su tenacidad y pertinacia, rasgos con los que defendió durante su campaña polémicas posturas sobre la presencia de la religión en política, la sexualidad o la familia.
Adversario decidido del aborto y el matrimonio homosexual, y defensor del "diseño inteligente", la idea de que en las escuelas públicas se enseñe que el Universo fue creado por Dios, Santorum echó mano en muchas ocasiones de la Biblia para explicar como dirigiría el país si fuera presidente.
Santorum, graduado en Derecho, es un resuelto conservador en materia fiscal y rechaza abiertamente las subidas de impuestos y las regulaciones gubernamentales sobre la industria.
Para alcanzar la estabilidad fiscal, había apoyado, como la mayoría de los sus contrincantes republicanos, recortes en los programas de asistencia social y se mostró a favor de la privatización del Seguro Social.
En este sentido, no desaprovechó la polémica surgida durante la campaña por la nueva ley de sanidad aprobada por la actual administración y arremetió en repetidas ocasiones contra el llamado "Obamacare" y acusó a Romney de aprobar regulaciones similares cuando fue gobernador de Massachusetts.
El exsenador fue uno de los promotores de una reforma en 1996 que recortó los beneficios sociales y en su opinión "permitió que millones de estadounidenses salieran de la asistencia social y entraran en la fuerza laboral".
La ley, que modificó las normas que definen qué individuos o familias tienen derecho a los programas de ayuda del Gobierno, y redujo el contingente de personas en los programas públicos de ayuda.
Santorum, que pese a suspender su campaña ha prometido continuar luchando por sus ideales en el Partido Republicano, ha matizado en ocasiones que apoya las "familias firmes, libertad religiosa y una vibrante sociedad civil" en la cual la asistencia a los menos privilegiados y los discapacitados depende principalmente de la caridad.
El conservadurismo social y fiscal de Santorum se combina con un respaldo entusiasta por la invasión de Irak en 2003, y constantes advertencias acerca de la amenaza del islamismo militante.
En 2006 Santorum se opuso en el Senado a una propuesta de reforma integral de la ley de inmigración.
Los inmigrantes indocumentados, en su opinión, no deberían recibir ayuda de programas del Gobierno y tendrían que ser deportados.
Santorum agradeció hoy a todos los simpatizantes y votantes su apoyo durante casi un año de campaña, en la que trató, dijo, de "devolver la esperanza" al país recuperando los valores tradicionales de la familia, la religión y la libertad individual.
"Esta campaña presidencial ha terminado para mí pero seguiremos luchando por nuestros principios", dijo rodeado de su mujer y sus hijos.