Siete trabajadoras sexuales han sido asesinadas en Nicaragua en el último año, denunció hoy una organización no gubernamental que las agrupa y que demanda que la sociedad las reconozca como mujeres que tienen los mismos derechos que el resto de la población.
La presidenta de la organización de trabajadoras sexuales "Girasoles Nicaragua", María Elena Dávila, declaró a Efe que desde 2011 y hasta la fecha siete de sus miembros fueron asesinadas, en casos que fueron denunciados formalmente ante las autoridades.
Se han registrado otros casos de violencia contra las trabajadoras sexuales que no han sido presentados ante la Policía por las víctimas, añadió Dávila sin más precisiones.
La violencia de género ha dejado unas 524 mujeres asesinadas en Nicaragua desde 2004, según un informe de la Red de Mujeres contra la Violencia.
Dávila recordó que en Nicaragua las leyes no prohíben la prostitución, pero "la sociedad no acepta" a las trabajadoras sexuales, por lo que demandó que se las reconozca como "mujeres con necesidades" sociales, sanitarias y económicas.
Sin ofrecer cifras, la dirigente señaló que los años de mayor violencia para las trabajadoras sexuales en Nicaragua fueron 2007 y 2009, y que en éste último la organización firmó un acuerdo con la Procuraduría Nicaragüense para la Defensa de los Derechos Humanos, para acceder a acompañamiento legal, que marcó una disminución en los casos de agresiones.
Las trabajadoras sexuales "somos seres humanos y tenemos los mismos derechos" que los demás ciudadanos, resaltó Dávila.
"Girasoles Nicaragua" es una organización no gubernamental constituida hace cinco años, que recientemente obtuvo su cédula jurídica en la Asamblea Nacional, y cuenta con 478 miembros inscritos en 15 municipios del Pacífico del país centroamericano.
Alcanzar la cédula jurídica "ha sido un trabajo de hormiga" y "un logro, porque el trabajo sexual ha sido denigrado en Nicaragua", afirmó la dirigente.
Con la cédula jurídica, "Girasoles Nicaragua" podrá gestionar cooperación ante los organismos internacionales, añadió.
En adelante, la organización buscará fortalecerse y para ello planifica instalar una sede nacional que reciba a todas las trabajadoras sexuales interesadas en afiliarse a "Girasoles Nicaragua".
Según Dávila, las principales necesidades de las integrantes de la organización son viviendas, salud y educación.
Indicó que algunas mujeres ya cursan estudios y otras están interesadas en incorporarse a las escuelas, para lograr una especialización.
"No le hacemos daño a nadie, somos mujeres con necesidades", anotó.