Los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña fueron recibidos en audiencia por Su Santidad, el papa León XIV, en el marco de la visita ad limina Apostolorum que realizan en Roma desde el pasado 19 al 24 de octubre.
Durante la audiencia, el arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP), monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., entregó al Santo Padre un palio artesanal confeccionado por manos indígenas, como expresión del afecto filial del pueblo panameño, su fidelidad a la Iglesia y su comunión con el ministerio de Pedro.
El obsequio adquiere un significado especial en el marco de la conmemoración de los cien años de vida arquidiocesana de Panamá, ocasión para agradecer a Dios por el camino de fe recorrido y reconocer la riqueza espiritual, humana y cultural de los pueblos que conforman nuestra nación.
Luego de nueve años, obispos panameños presentaron al Santo Padre la realidad eclesial, social, cultural, política y económica de sus respectivas Iglesias particulares, como parte de la visita ad limina Apostolorum.
De acuerdo con la Conferencia Episcopal Panameña, la audiencia con el papa León XIV constituye uno de los momentos más significativos de esta visita, al reafirmar los vínculos de comunión entre la Iglesia panameña y la Iglesia universal, así como el compromiso de continuar anunciando el Evangelio desde las distintas realidades de nuestro pueblo.
A la reunión también asistieron el monseñor Edgardo Cedeño Muñoz, obispo de Penonomé; monseñor Luis Enrique Saldaña Guerra, obispo de David; monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de Chitré; monseñor Audilio Aguilar Aguilar, obispo de Santiago de Veraguas; monseñor Manuel Ochogavía Barahona, obispo de Colón-Kuna Yala; monseñor Aníbal Saldaña Santamaría, obispo prelado de Bocas del Toro; y monseñor Pedro Hernández Cantarero, vicario apostólico de Darién.
Durante estos días, los prelados han sostenido encuentros con diversos dicasterios de la Curia Romana, compartiendo los avances, desafíos y esperanzas de sus respectivas Iglesias particulares, en un espíritu de comunión y corresponsabilidad con la Iglesia universal.
Estos encuentros han permitido profundizar en temas relacionados con la vida y misión de la Iglesia, la formación, la sinodalidad, el acompañamiento de las comunidades y la atención a las realidades sociales y pastorales del país.