La eficacia de la homeopatía es similar a la de un placebo
Publicado 2005/08/31 23:00:00
- Roberto Acuña
La eficacia de los remedios homeopáticos sería comparable a la de un placebo, es decir a la del agua destilada o a la de un comprimido o cápsula sin moléculas activas, afirma un estudio.
Los autores, que han examinado más de 200 estudios comparativos entre los medicamentos clásicos y homeopáticos con el placebo, han suscitado de nuevo una polémica ya casi olvidada sobre este sistema, fundado hace casi dos siglos por el alemán Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1755-1843).
Este análisis fue dirigido por los doctores Aijing Shang y Matthias Egger, del departamento de medicina social y preventiva de la Universidad de Berna, en Suiza, en colaboración con varios colegas británicos.
Los estudios abarcaron desde las infecciones respiratorias o las alergias al polen, hasta el asma o los dolores articulares y musculares, pasando por los problemas gastrointestinales.
Sus autores han comprobado que en las pruebas realizadas con un número reducido de pacientes, los tratamientos convencionales y homeopáticos son mucho más eficaces que el placebo.
En cambio, cuando se hacen pruebas de más envergadura y de mejor calidad en cuanto a los métodos utilizados, nada demuestra que la homeopatía sea mejor que el placebo, lo que no ocurre con los medicamentos clásicos.
La homeopatía trata de alguna manera cada problema por separado, siguiendo el principio de la similitud, con sustancias derivadas de minerales, plantas o de origen animal, que son diluidas de tal manera que al final no se encuentra ni rastro de las moléculas fisiológicamente activas.
The Lancet estima que actualmente no se trata de realizar investigaciones para perpetuar el debate entre la homeopatía y la alopatía.
Sin embargo, los médicos deben ser honrados con sus pacientes sobre la ausencia de beneficios de la homeopatía y sobre los fracasos de la medicina moderna para responder a sus expectativas en materia de cuidados personalizados.
Los autores, que han examinado más de 200 estudios comparativos entre los medicamentos clásicos y homeopáticos con el placebo, han suscitado de nuevo una polémica ya casi olvidada sobre este sistema, fundado hace casi dos siglos por el alemán Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1755-1843).
Este análisis fue dirigido por los doctores Aijing Shang y Matthias Egger, del departamento de medicina social y preventiva de la Universidad de Berna, en Suiza, en colaboración con varios colegas británicos.
Los estudios abarcaron desde las infecciones respiratorias o las alergias al polen, hasta el asma o los dolores articulares y musculares, pasando por los problemas gastrointestinales.
Sus autores han comprobado que en las pruebas realizadas con un número reducido de pacientes, los tratamientos convencionales y homeopáticos son mucho más eficaces que el placebo.
En cambio, cuando se hacen pruebas de más envergadura y de mejor calidad en cuanto a los métodos utilizados, nada demuestra que la homeopatía sea mejor que el placebo, lo que no ocurre con los medicamentos clásicos.
La homeopatía trata de alguna manera cada problema por separado, siguiendo el principio de la similitud, con sustancias derivadas de minerales, plantas o de origen animal, que son diluidas de tal manera que al final no se encuentra ni rastro de las moléculas fisiológicamente activas.
The Lancet estima que actualmente no se trata de realizar investigaciones para perpetuar el debate entre la homeopatía y la alopatía.
Sin embargo, los médicos deben ser honrados con sus pacientes sobre la ausencia de beneficios de la homeopatía y sobre los fracasos de la medicina moderna para responder a sus expectativas en materia de cuidados personalizados.

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