Un indulto y cuatro orejas en la quinta corrida de la feria del Sol de Mérida


El diestro venezolano Leonardo Rivera paseó dos orejas simbólicas al indultar al sexto astado de la tarde, mientras los españoles Javier Conde y Jose Antonio "Morante de la Puebla" cortaron una oreja cada uno en la quinta corrida de la Feria del Sol, celebrada hoy en la ciudad andina de Mérida con un lleno a reventar.


Se lidiaron seis toros de ganadería venezolanas: el primero del Prado, los restantes de Rancho Grande, aceptables de presentación, destacando los tres últimos, sobretodo el sexto de nombre "Pajarito", de 442 kilos que le perdonaron la vida a petición del publico.


 

Ficha del festejo:


Conde, pitos y oreja.


Morante de la Puebla, pitos y oreja.

 

Rivera, silencio y 2 orejas simbólicas.



De blanco y azabache volvió Conde a Mérida a despachar a su primero de pinchazo hondo que bastó, los genios son así; al quinto intento lucimiento, lográndolo a ratos con peculiares muletazos, el paso del perdigón y enjundiosos remates de pellizco, recto, estocada casi entera y ante la insistente petición de la concurrencia recibió una oreja de carnaval.

 

Morante de caña y oro, sustituyo a Rivera Ordoñez que mandó un certificado medico que le impedía torear, con un puyazo y dos pares de banderillas llegó su primero al último tercio, lo finiquitó de pinchazo y descabello; al quinto lo probó con la capichuela y sin picar lo cambió de tercio, compuesto y artístico trasteo con series sobre la derecha, rematadas con pintureros muletazos a dos manos, dejó estocada hasta la cinta que bastó.


Rivera, de fusia y oro, lanceó con voluntad el tercero, que adornó con tres pares de banderillas, faena bullidora con el público a su favor, rematada con estocada; al sexto lo llevó a los medios con lances a la verónica, larga y emotiva faena al compás de la música por ambos pitones y jaleada por sus paisanos que pidieron con insistencia el indulto del bravo toro que embistió con fijeza en los tres tercios, se adornó con muletazos de rodilla y el palco le perdonó la vida ante la insistente petición, simuló la suerte suprema con una banderilla, le perdió la cara y recibiendo fuerte voltereta que lo conmocionó, volvió al ruedo para pasear las orejas y salir a hombros por la puerta grande.


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335814
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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