Los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) suscribieron hoy en Quito un plan de acción para reducir la oferta y la demanda de drogas en la región.
El plan, acordado en una reunión en la que estuvieron presentes diez de las 12 naciones de la Unasur, fue elaborado por los ministros del Interior y autoridades antinarcóticos, quienes conforman el Consejo Sudamericano sobre el Problema Mundial de Drogas.
El documento incluye cinco líneas de acción para controlar el ingreso, producción, comercialización y consumo de estupefacientes en la región.
En el texto, los países se comprometieron a intercambiar información sobre importadores y exportadores de sustancias estupefacientes y psicotrópicas y acordaron impulsar el desarrollo de laboratorios nacionales de investigación de sustancias.
El ministro de Interior de Ecuador, Gustavo Jalkh, dijo que el crimen organizado y el tráfico de narcóticos no respeta fronteras y que por ello "es necesario trabajar juntos para disminuir, controlar y ojalá eliminar los problemas que genera el abuso de drogas".
Para reducir la demanda, acordaron realizar estudios e investigaciones científicas con el fin de formular programas de prevención, tratamiento e inclusión social de poblaciones vulnerables.
Además, la Unasur acordó impulsar proyectos rurales para evitar que "las poblaciones en riesgo se integren a actividades ilícitas" relacionadas con la problemática de drogas.
El ministro de Interior de Colombia, Germán Vargas, dijo que la presencia de su nación como suscriptora del acuerdo es una señal para el completo restablecimiento de las relaciones entre Bogotá y Quito, rotas desde 2008, cuando su país bombardeó un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano.
Vargas sostuvo que el plan de acción es un desafío para la región y ofreció las lecciones aprendidas por su país en el combate al narcotráfico.
"Tenemos experiencias muy valiosas acumuladas que debemos compartir con toda la comunidad latinoamericana", agregó Vargas.
Para Jalkh, el plan es una hoja de ruta "adecuada" para consolidar "un verdadero trabajo de cooperación como hermanos latinoamericanos" y articular las mejores políticas que nuestros pueblos necesitan en este tema.
A la lista de resoluciones se suma la de coordinar las actividades de inteligencia para "enfrentar a grupos delictivos organizados vinculados al tráfico ilícito de drogas".
Asimismo, el plan señala que las naciones firmantes trabajarán contra el lavado de activos y para ello intercambiarán información entre sus unidades de inteligencia financiera.
En el encuentro participó también el ministro de Bolivia, Sacha Llorentty, y delegados de menor nivel del resto de países de la Unasur, a excepción de Guayana y Surinam, que no enviaron a representantes al encuentro.
El plan de acción contra las drogas tendrá una vigencia de cinco años desde su aprobación.