Uruguay descubrió, con la publicación por primera vez en español del libro "Vivir entre dos mundos", el dolor y la nostalgia por Europa del judío austríaco Fritz Kalman (1911-2008), un vecino de Montevideo que huyó de la Alemania nazi y que consignó en sus relatos la amargura del exilio.
El escritor y periodista, que durante muchos años se desempeñó como cónsul honorario de Austria en Uruguay, relató las andanzas de los exiliados germanoparlantes en América del Sur en una serie de textos que nunca pudieron ser conocidos por sus vecinos de Montevideo, ciudad en la que murió y está enterrado y que aparece, junto a La Paz, Buenos Aires y San Pablo como el escenario de sus historias de exiliados que añoran la Viena de entreguerras.
El libro, publicado por la editorial Trilce, fue presentado en un abarrotado Instituto Goethe de Montevideo por su principal promotora, la traductora uruguaya afincada en Berlín Raquel García-Borsani y por el sobrino del autor, Roberto Kalman.
Kalman, que vivió 55 años en el barrio de Pocitos de la capital uruguaya tras pasar varios años en Bolivia, pudo al fin ser leído en español después de que García-Borsani se hiciera con uno de sus textos y se diera cuenta de que su contenido era "una revelación".
"Hace diez años me regalaron la edición alemana original, que se puede traducir como 'Europa me duele en el corazón'. El libro viajó conmigo a Perú y luego a Berlín. Fue allí, tras ir a una conferencia sobre el exilio de judíos al Río de la Plata donde se mencionó a Kalman, y me surgió el deseo fuerte de leerlo, con la sensación de que siempre estuvo allí aguardándome y yo lo había ignorado", dijo García-Borsani en una entrevista con Efe.
Así, tras ponerse en contacto con los familiares de Kalman en Viena, que se mostraron entusiasmados por la idea, García se lanzó a la tarea de traducir unos textos "que se leen con mucho gusto, con mucho dolor", a la vez que con humor.
El libro incluye ocho relatos, todos ambientados en América Latina, y cuentan historias de "personajes que añoran una patria que perdieron" y a la que, como el propio Kalman, nunca se atrevieron a volver.
"Ese es el fondo tras el libro. De forma cordial, se transmite una potente angustia por ese lugar perdido, pero hay un dolor brutal que se matiza por el humor y la visión amable de la vida que tiene Kalman", señaló la traductora.
Para el sobrino del escritor, Roberto Kalman, el motivo por el que al final su tío se quedó a vivir en Uruguay pese a su constante deseo por regresar a su querida Viena fue quizás "primero el miedo al frío europeo, y luego por tener una decepción al volver a Viena".
"Siempre hay un miedo a volver y reconocer que uno idealizó sus recuerdos", señaló el sobrino, que nació en Uruguay pero que regresó a Austria tras la Guerra Mundial.
Aún así, Kalman "vivió con gusto en Uruguay, y defendió mucho al país y a sus gentes, pese a que su raíces son eminentemente europeas, porque es lo que conoció en su juventud bajo el Imperio austrohúngaro".
En ese sentido, el sobrino del autor consideró lo traumático que pudo ser para un joven abogado, que entonces tenía 27 años, pasar de Viena a La Paz, sin hablar español y huyendo del nazismo.
"Él escapó solo de Austria, en un barco noruego donde fue marinero, antes de llegar a Bolivia donde trabajó como pintor, artesano y profesor de inglés. Después de la guerra llegó a Uruguay, pero ya con ese sentimiento de la gente que emigró, que están en el extranjero y no se sienten nunca en casa, pero que terminan haciendo allí su hogar", concluyó.
Alvaro Mellizo