Hoy se celebra el Año Nuevo Chino, el Año del Cerdo de Fuego, y en esta ocasión te presentamos cómo se prepara esta celebración tan importante, y cuáles son los ritos que embellecen la víspera y engalanan los días posteriores.
El Año Nuevo o Fiesta de la Primavera es la más importante y popular de las ceremonias chinas: millones de personas se movilizan para celebrar junto a sus familiares. Los festejos, que incluyen la despedida al Dios del Hogar y la bienvenida al Embajador de Jade, duran semanas.
Treinta días antes, se comienzan a hacer las compras de víveres y regalos, pero en rigor todo empieza el 23 del mes lunar anterior, con la ceremonia de despedida del Dios del Hogar, al que se le untan los labios con miel para que no cuente en el cielo las cosas malas que vio en la casa, y se le ruega para que el año nuevo traiga buena suerte.
Dos días más tarde, se recibe al Emperador de Jade, la suprema divinidad del taoísmo, que baja para ver cómo marcha la humanidad.
Pero los días más animados son los que parten de la víspera del Año Nuevo al 15 de ese primer mes.
En la tarde de la víspera, se adorna la casa con faroles rojos, estampas y dísticos. En la noche, con la familia ya reunida, empieza la cena, donde el pescado (su nombre en chino significa abundancia) es el plato central. Si hay alguien ausente, en la mesa se coloca un par de palillos para imaginarlo presente.
Nadie apaga la luz esa noche; nadie duerme. A medianoche, se sirven ravioles y se prenden petardos y fuegos artificiales para alejar a los malos espíritus. Y la fiesta dura hasta la mañana siguiente.
El primer día del primer mes, los saludos entre los parientes y amigos son el acto más significativo: se va de casa en casa y se regala dinero envuelto en papel rojo, para augurar prosperidad.
Según la tradición, el segundo día, las mujeres casadas deben regresar a la casa de sus padres para saludarlos. Es la fecha en que se venera también al Dios de la Riqueza.
Muchos creen que el tercer día los ratones se aparean, y para desearles felicidad se esparcen semillas sobre el piso; además, la gente se acuesta temprano para no molestarlos.
El cuarto día, los dioses bajan a la Tierra, por lo que después del almuerzo se les hacen ofrendas y se prende incienso.
Aunque la fiesta sigue hasta el día 15, podría decirse que hacia el quinto amanecer todo empieza a volver a su normalidad: es cuando se reabren en China los centros comerciales y la gente comienza a hacer fuego para cocinar, algo que habrán evitado en las jornadas precedentes para no "quemar" la buena fortuna.
Los ambientes de la casa son algo así como los órganos del cuerpo: cada uno cumple una función determinada y entre todos deben lograr un perfecto equilibrio.