Tres equipos de investigadores británicos, trabajando con total independencia entre sí, acaban de anunciar importantes descubrimientos en la lucha contra el cáncer. Uno de ellos es una píldora en cuyo interior va una cámara minúscula que envía a un ordenador imágenes del interior del cuerpo. El ordenador, con un programa especial, hace un diagnóstico inmediato. Este procedimiento podría resultar muy útil para los casos de cáncer del aparato digestivo, por ejemplo de colon.
Los problemas intestinales son difíciles de diagnosticar, pues el único método fiable hasta ahora es la endoscopia, que sólo penetra una corta distancia en el intestino. El equipo de la universidad de Glasgow en Escocia ha desarrollado una especie de "laboratorio en una píldora" sobre el que trabaja para comercializarlo.
Consiste en una cápsula de 15 mm de ancho, semejante a las utilizadas por la NASA (National Aeronautics and Space Administration) norteamericana para medir la temperatura de los astronautas. Contiene sofisticados biosensores y un microchip 10,000 veces más fino que un cabello humano.
Actualmente la cápsula está programada para almacenar información a medida que va pasando por el cuerpo. Esa información se envía al ordenador para su análisis, aunque los investigadores ya están estudiando un modelo más avanzado que procese los datos.
Otro descubrimiento hecho por el Dr. Eric Adams de la universidad de Aston, cerca de Sheffield, es uno de los factores causantes del craneofaringiona, un tumor cerebral muy raro que afecta a algunos niños. Esta enfermedad afecta a unos 25 a 50 niños de todos los nacidos cada año en el Reino Unido y representa del 5 al 9 por 100 de todos los tumores cerebrales infantiles.
El Dr. Adams acaba de recibir una subvención del Lennox Children´s Cancer Fund para comenzar una serie de experimentos que serán los primeros de su tipo en el Reino Unido.
El craneofaringioma puede impedir el crecimiento de los niños así como su capacidad de comer y aprender con normalidad. Es una enfermedad congénita grave, de la que se supone que es causada por un desarrollo anormal durante el embarazo.
El tumor está latente hasta que aparece en algún momento de la infancia, debido a otras causas. Un niño con esta enfermedad no sólo tiene que pasar por una complicada operación para extirparle el tumor, sino que corre el peligro de sufrir daños permanentes en el cerebro, porque es un tumor "pegajoso" que se adhiere a las células normales a su alrededor, haciendo muy difícil su extirpación. Si llega a dañar a algunas zonas del cerebro como el hipotálamo, el niño quedaría afectado toda su vida.
El Dr. Adams cree que la formación del tumor puede deberse a la elevación del nivel de ciertas hormonas en el cuerpo, como sucede en la pubertad.
Si consigue demostrar que el proceso es ese, los científicos empezarían a estudiar nuevos tratamientos para evitar que los niños tuvieran que ser operados.