Variedades

Centroamericanos y Convidados en colectiva de Video Arte


El novedoso arte de las instalaciones en vídeo, son presentadas en el Museo de Arte Contemporáneo, en la muestra "Espacios, Cuerpos, Identidad". En la exposición inaugurada el pasado jueves, participan creadores de Centroamérica y algunos convidados de Europa.
El evento auspiciado por el Fondo de Cooperación Española y la Embajada de España, pone al alcance del público panameño las últimas tendencias de este novedoso género artístico; reconocido sobre todo en Europa, pero poco en el ámbito nacional.
En esta colectiva, Panamá está representada por el reconocido pintor Brook Alfaro, quien ha incursionado en esta nueva corriente del arte y Jonathan Harker. El vídeo arte está basado en la recreación artística de una imagen viva y en movimiento, en el que se trabaja, sobre todo, con los adelantos tecnológicos de la computadora, con los más avanzados programas de edición, mezclas y sonidos, los cuales están al alcance de quien los quiera usar.
De acuerdo con Alfaro, el trabajo consiste en presentar un concepto en secuencia o diversificado, de corta duración (dos o tres minutos) que estimulen al perceptor con una imagen lineal, pura, o manipulada con efectos especiales, igual o más que al ver una buena pintura.
A su juicio, es un arte, en el que, como en otros géneros, se juega con la composición, la ambigüedad, el color y el movimiento, donde hay mensajes directos, los cuales se pueden decodificar de inmediato, pero otros son como pinturas abstractas que quedan a libre interpretación de quien lo ve.
Muchos aún no lo consideran arte, porque es manipulado con elementos externos como la computadora, sin embargo, para el artista, su valor radica en la imaginación y capacidad de utilizar un medio de forma personal, creativa y novedosa.
Esto se muestra en esta colectiva, ya que hay historias hiladas, como por ejemplo, "Comanche" de Brook Alfaro, que muestra a un vagabundo en sus diferentes actividades. Por su parte la creadora de Costa Rica, Priscila Monge, expone "Lección de Maquillaje", donde muestra una secuencia de todo lo que puede hacer una mujer mientras se aplica diversos productos de belleza.
Entre los trabajos hay piezas para todos los gustos, en colores, blanco y negro, simples historias, otras surrealista con efectos especiales que recrean una realidad, y otras simplemente muestran trazos de actividades cotidianas en ambientes reales y conocidos, inspirados en las inquietudes de cada artista.
Para ella el premio es una forma de resaltar el sentido de una profesión en la que hay que enfrentarse al peligro, luchar por no llorar junto a los desposeídos sino darles la voz que no tienen, utilizando como vehículo los medios de comunicación.
"Luego de haber viajado ocho horas por piragua, uno está dispuesto a saborear una sopa de sardina como si fuera un manjar. Y es que así de sencilla es la vida de los desplazados colombianos que clamaban en Calle Mamey por un registro, por atención", dice Guardia al recordar detalles del trabajo que hizo.
En su reportaje Guardia reflejó la sencillez, las angustias y las necesidades de las víctimas de la violencia colombiana que tratan de encontrar refugio en Panamá.
Poco tiempo después de la publicación del trabajo, las autoridades enviaron una misión al área, donde se atendió la necesidad de quienes estaban en un limbo territorial y jurídico, pues se les consideraba "protegidos temporales".
La noche de la premiación Guardia todavía trataba de regular el ritmo de su respiración, alterada por la emoción, cuando nuevamente se anunció su nombre. ¡Había ganado también el Gran Premio de Prensa!
En tanto, el jurado del concurso del Fórum encontró méritos en otro tema y decidió otorgarle una mención de honor.
La ganadora fue una revelación periodística de El Panamá América. Su nombre es Elizabeth González, quien talla su talento en fina madera.
Lo más meritorio de este premio es que Elizabeth hizo el trabajo en diciembre de 2001, cuando hacía su práctica profesional.
Su pluma tuvo impacto en múltiples esferas, pues diversas personas y entidades se volcaron sobre el sujeto de su historia: la excepcional niña Crystal Porter.
La niña con las máximas calificaciones en el nivel primario del país a veces sólo comía lentejas, pues vivía en condiciones precarias.
Elizabeth la descubrió, desnudó su situación y la de sus hermanitos, al tiempo que puso de relieve sus quilates. Estos reportajes publicados por El Panamá América procuraron un poco de justicia para la que denominados "niña genio".
Para Elizabeth González este premio de prensa significa que lo que hace le gusta a la gente, y que lo que escribe, tiene impacto. Al momento de escribir su historia, Elizabeth se preguntó: "¡Dios mío!, ¿cómo redacto esto para que se haga justicia y esta familia pueda conseguir ayuda?"
De seguro que Dios la escuchó, pues los resultados no se hicieron esperar.
Así como los aplausos llenan a los artistas, los periodistas encuentran satisfacción en lo poco o en lo mucho.
"Cuando uno escribe quiere ver resultados, quiere ver el efecto; sientes que no sirve si no hay retroalimentación", asegura Elizabeth, quien se encontraba en un seminario en Guatemala cuando se anunció que había sido distinguida por tercera vez.
En 1998, obtuvo el primer puesto en el concurso de prensa del Colegio Nacional de Periodistas en la categoría estudiantil con un tema de libertad de expresión. Ese mismo año ganó un premio Aguila Dorada en el periódico cristiano "Los Hechos", con un trabajo sobre violencia doméstica.
Los mencionados forman parte del equipo humano que trabaja en un diario que se ha ganado un lugar especial en la opinión pública por su compromiso con la verdad y la justicia.


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85576
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América