Te vamos a proponer las preguntas abiertas más habituales en una entrevista de selección:
Esta pregunta pretende que muestres tus capacidades profesionales. Por lo tanto, contesta describiendo tus mejores cualidades para el puesto. Lo mejor es que seas específico y eches mano de ejemplos para apoyar tu exposición.
Alerta. Nunca seas negativo, sino todo lo contrario. Convierte cualquier característica negativa o debilidad en una afirmación positiva o un punto fuerte. Por ejemplo: "Suelo ser cuidadoso con mi trabajo, por eso acostumbro a trabajar más despacio y acabo más tarde para estar seguro de que lo he hecho todo bien".
Las cuestiones salariales siempre son uno de los aspectos más delicados de una entrevista, y aún lo es más si te formulan esta pregunta. Ahora tienes la pelota en tu campo. Lo mejor es que optes por una respuesta neutra para no meter la pata, por ejemplo: "Espero ganar lo mismo que ganan otros trabajadores de la empresa en el mismo puesto".
A menos que sepas exactamente en qué rango salarial se cotiza tu puesto en el mercado, una buena opción puede ser responder con una pregunta del tipo: ¿Cuánto gana un nuevo empleado en esta empresa?
Otra posibilidad, si tienes el respaldo de una sólida experiencia profesional, puede ser: ¿Cuánto estaría la empresa dispuesta a pagar a un trabajador con mi experiencia?, también puedes aprovechar para enfatizar tus capacidades o habilidades y hacer más fuerza en la negociación del salario.
Con esta pregunta, el entrevistador quiere comprobar si conoces o te interesa la empresa. Lo mejor es que antes te hayas documentado sobre la compañía o hayas hablado con un empleado y te remitas a esta información cuando contestes. En esta línea, puedes apuntar a las expectativas de crecimiento de la empresa o al buen ambiente de trabajo que hay en ella.
Otra pregunta típica con la que el entrevistador quiere saber si tuviste problemas en tu anterior empleo. Aunque realmente tuvieras problemas, explícalo todo sin ser negativo ni con la empresa anterior ni contigo. Puedes aprovechar para mostrar que aprendiste en tu anterior empleo y que pese a las dificultades, éstas no te afectaron en lo personal. Utiliza razones comunes para justificar por qué quieres cambiar de empleo: la empresa se iba abajo, el trabajo era temporal, te cambiaron de sección, no había posibilidad de promoción o simplemente, no se aprovechaban bien tus capacidades.
Vestirse con un estilo sencillo y conservador, usando colores pasteles, es lo ideal. Los colores "chillones" deben evitarse por completo pues tienden a concentrar la atención del entrevistador en la ropa de la persona y no en sus respuestas.
Tampoco tiene que irse a los extremos ya que los colores demasiado tenues hacen ver al entrevistado como si estuviese "de luto, según Quintero.
Una de las cosas que usted jamás debe hacer es presentarse a la entrevista de trabajo sin una gota de maquillaje. Uselo moderadamente y realce su belleza de forma natural.
Otro de los aspectos que puede ayudarle a salir airosa en una entrevista de trabajo es la forma en que redacte su curriculo. Su vida entera está detallada en ese papel, es el documento que describe su éxito profesional y todos sus logros educacionales.
Una redacción correcta y destacar sus habilidades, es importantísimo. Practique.
Según estudios de la Real Academia de la Lengua Española, nuestros gestos trasmiten el 93% de nuestros mensajes; mientras que las palabras transmiten sólo el 7%.
A pesar del buen aspecto físico de la persona y un currículum bien redactado, lo que proyectemos a través de lenguaje corporal es tan importante como los dos factores anteriores.
Así lo cree Carmen Quintero, quien está segura que los entrevistadores le dan mayor importancia a la actitud y los gestos de los entrevistados que a su aspecto físico y experiencia laboral.
Para Quintero, los empresarios buscan que en su primer encuentro con el entrevistado, éste se muestre seguro y con deseos de trabajar.
Agrega que no es favorable lucir muy serio en una entrevista, sino sonreír algunas vece y mirar directamente a la cara del entrevistador.
Asegura que quienes solicitan un empleo, no deben precipitarse a hablar de sueldos, pero sí a demostrar sus habilidades. Lo último que debe manifestarse es la necesidad que se tiene del dinero.
La especialista sugiere que a lo largo de toda la entrevista debe hacerse notar disposición de aprender y recalcar las propias habilidades.
Quintero asegura que al asistir a una entrevista de trabajo, lo importante es "saber venderse", para explicar lo importante que es hacer notar al entrevistador las habilidades y rasgos positivos de quien solicita una plaza de trabajo.