El asesinato la noche del domingo de dos jóvenes estadounidenses en el Caribe costarricense, una de las zonas de mayor potencial turístico de esta nación centroamericana, confirmó denuncias de que ese lugar se ha convertido en una "zona de nadie", indicaron empresarios del lugar.
El asesinato de las jóvenes norteamericanas Emily Brook y Emily Rachelle, ambas de 19 años, de sendos disparos en su cabeza, se produjo a solo una semana de que empresarios turísticos de la zona visitaron al ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, para exigirle una rápida respuesta al problema de la delincuencia.
Los empresarios denunciaron que en este mismo mes ya habían sido asesinados un hotelero austriaco, Helmut Waffinger, y un alto funcionario del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Emanuel Barrantes.
En las comunidades al sur de puerto Limón, 190 km al este de la capital, se encuentran asentados unos 170 empresarios del sector turismo, que dan empleo directo o indirecto a miles de ciudadanos.
La exhuberante vegetación de la zona, con vistosos arrecifes, bosques pantanosos y una gran variedad de especies marinas y de aves, así como una rica flora y fauna terrestre, resultan las principales atracciones del lugar.
Miles de turistas norteamericanos, europeos y sudamericanos visitan el lugar anualmente.
Sin embargo, los empresarios temen que la ola de delincuencia y la poca presencia policial terminen por ahuyentar al turismo, que se ha convertido en la principal fuente de subsistencia de los lugareños.
Uno de los dirigentes de la Cámara Turística del Caribe, Edwin Patterson, había advertido al ministro Ramos que los empresarios extranjeros "estaban horrorizados desde antes de esta oleada de violencia, por la posibilidad de que algún visitante fuera perjudicado y se pusieran en riesgo la inversiones realizadas".
Patterson incluso manifestó que los empresarios y sus empleados han optado por adquirir armas de fuego.
"Aquí todo el mundo está armado.En los hoteles grandes la orden es de tirar a matar.La agresividad de los delincuentes es tal que llegamos al convencimiento que es la vida de ellos o la de nosotros", apuntó hace una semana el empresario.
Hasta este martes, el gobierno de Miguel Angel Rodríguez no había anunciado qué clase de medidas tomará para enfrentar la situación en el Caribe y las repercusiones que podría tener en el turismo, convertido en una de las principales fuentes de divisas del país (800 millones de dólares anuales) dejadas por más de un millón de turistas.
Costa Rica, uno de los bastiones del turismo ecológico en el mundo, tiene 51.100 km2, 24% de los cuales son zonas protegidas o parques nacionales, de lo que se enorgullecen sus 3,5 millones de habitantes.