Variedades

El 50% de la homoxesualidad no es genética


La bióloga estadounidense Anne Fausto-Sterling defiende que "el 50 por ciento de lo que hace ser a una persona homosexual no es genético" y sale así al paso de quienes afirman que la homosexualidad tiene un componente genético.
"La biología es entendida pobremente en este aspecto.Los mejores estudios de control realizados para medir la contribución genética a la homosexualidad dicen que (sólo) el 50 por ciento de lo que hace ser homosexual de una persona es genético", señala Fausto-Sterling en una entrevista que hoy publica el "The New York Times".
Ello "significa que el (otro) 50 por ciento no lo es", agrega la bióloga, que es lesbiana.
Pero la explicación genética de la homosexualidad "es más popular entre los hombres que entre las mujeres" pues ellos parecen precisar un "justificativo", lo que no es el caso de las lesbianas.
"Pienso que la mayoría de las lesbianas tienen un mayor sentido del componente cultural de lo que las hace ser lo que son", dijo.
"Si se estudiara la historia de muchas lesbianas se encontrará que gran parte de ellas han tenido experiencias heterosexuales", como es el caso de Fausto-Sterling, de 56 años, que estuvo casada.
"Mi pobre marido, que fue un tipo muy decente, trató por todos los medios de ser comprensivo, pero quedó fuera de lo que yo hacía", confesó la investigadora, para quien "hay una variedad humana más grande de la que suponemos", y no se limita a los sexos conocidos.
Una de los asuntos que más le preocupan, el de la división de funciones entre el varón y la mujer y su presunta predeterminación por la evolución, es el caso de los hermafroditas, que nacen sin una definición sexual y que, a veces, son intervenidos quirúrgicamente para "aclararlo" sin saber cuál será su verdadero deseo al crecer.
Según una de sus investigaciones, del 1,5 al 2 por ciento de los niños que nacen no entran dentro de la definición de "masculino" o "femenino", aunque el chico luzca como "varón" o "hembra", y por ello "creo que hay que dejarlos crecer y digan qué quieren ser".
"Cuando la gente dice que "es la crianza"o "es la naturaleza" lo que nos hacen ser del sexo masculino o el femenino, yo tomo el camino del medio y digo que es una combinación de ambas", sostiene.
"Creo que los homosexuales afrontan una situación psicológica particularmente difícil pues son percibidos como adhiriendo a algo odiado culturalmente -lo femenino-, de donde sienten la necesidad de encontrar una buena razón para (explicar) lo que hacen", comentó.
Las lesbianas, menos presionadas por su identidad, "son vistas, correcta o equivocadamente, como abrazando algo que nuestra cultura valora mucho, la masculinidad", agregó la investigadora y feminista, autora de "Mitos del género: teorías biológicas sobre la mujer y el hombre", con motivo de la aparición de su nueva obra "Sexuando el cuerpo: Política del género y la construcción de la sexualidad".
Los que necesitan "explicar" su identidad sexual, a menudo angustiados por la presión familiar y social, recurren a la explicación de los genes para expresar, en rigor, que "no es mi culpa, tenéis que quererme como soy".
Este razonamiento, a su vez, también viene a aliviar a los parientes "avergonzados" del homosexual, quienes siempre valiéndose de las teorías que lo explican como "algo genético", parecen decir: "no es nuestra falta, nosotros no le criamos mal".
"Para mi éste es un terreno poco firme.Esta es mala ciencia y mala política.Me parece que el modo en que vemos la homosexualidad en nuestra cultura es (sigue siendo) una cuestión ética y moral".
Y "mientras todos están muy excitados con los genes, seguimos sin hallar las pistas sobre la contribución (a la homosexualidad) de los factores igualmente importantes y no genéticos", señaló Fausto-Sterling al diario neoyorquino.


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101 años de Panamá América

 
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