En las crónicas rojas los jóvenes aparecen cada vez más como victimarios y víctimas.
Los niveles de tensión a los que están expuestos son muy elevados. El desapego familiar también es un denominador común.
Añada a lo anterior la falta de buenos modelos, en la vida real y en los programas de televisión.
¿Qué se puede esperar de los niños y jóvenes si alimentan su mente con basura, violencia y sexo?
Recuerden que salud física y mental están ligadas.
Porque los adultos son los responsables de formar niños y jóvenes que disfruten de salud mental y emocional, es importante que los padres de familia tomen en serio su protagonismo y controlen un poco más lo que sus hijos ven en la televisión y vía internet. Para eso deben abrir canales de comunicación con ellos. De esto podría depender el futuro de los hijos.